No es fácil de imaginar el revuelo que despierta en el Reino Unido cada trabajo de Bat For Lashes. En países tan diversos como Australia, Finlandia o Bélgica la música de la inglesa tiene un notable recibimiento, pero cuesta de hacerse a la idea de lo influyente que puede ser cada canción de Natasha Khan en su país, nacida hace poco más de treinta años en la meca del indie europeo, Londres.

Bat For Lashes deslumbró en su debut por allá 2006 con Fur And Gold, un proyecto triste pero atrevido que atrajo tanto a fans de Björk como de Portishead. Se consolidó en 2009 con Two Suns (una soberbia maravilla) y ahora, tres años después, prosigue su meteórica ascensión con The Haunted Man, una nueva entrega de su personal pop barroco en su disco de más calidad hasta la fecha. Así lo creo yo y así lo han declarado los medios especializados, incluyendo a la siempre dura crítica británica. Sin embargo, lo de personal no sorprende, ya que la interesante Natasha siempre ha impregnado de traumas y experiencias propias todos sus trabajos. En The Haunted Man la cantautora se ha decantado su infancia y adolescencia, cuando su padre, entrenador del combinado pakistaní de squash, abandonó a su familia para centrarse en la formación deportiva de su sobrino, que acabó siendo campeón del mundo. Ese despecho curtió a la joven Natasha, que encontró en el piano el vacío dejado por su padre.

Años después Bat For Lashes echa la vista atrás y le canta a esos días. Le canta de forma sincera, desnuda (véase la portada del disco) y con la madurez del paso tiempo como mejor arma. Con respeto pero sin miedo, como ejemplifican a la perfección cortes como Lilies o Laura. Es precisamente ese último el estandarte de The Haunted Man. Una canción sublime, fuerte y desgarradora, en un sentido homenaje a Laura, un nombre aleatorio para hacer referencia a ella misma en primer lugar y al sexo femenino en general.

Musicalmente Bat For Lashes ha seguido una línea continuista, optando una vez más por ese dream pop con toques folk que tanto gusta últimamente, con grandes nombres como Fiona Apple o St Vincent. No es nada descabellado situar ya a Bat For Lashes al mismo nivel que las mencionadas, y más teniendo en cuenta el carácter y la magia que destilan las once canciones de The Haunted Man. Música íntima y arrebatadora, de esas que tanto cautivan y que tan bien sobreviven al paso del tiempo.

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