Charles L. Granata | Wouldn’t It Be Nice. Brian Wilson y la creación de ‘Pet Sounds’

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Para 1966 Brian Wilson había dejado los Beach Boys para centrarse en los Beach Boys. Mientras la banda giraba por todo EE.UU. vendiendo tablas de surf, bonita juventud y rock and roll blanco Wilson había decidido componer el que debía ser mejor álbum de la historia del pop. Para ello se apartó de la banda y agarró a Tony Asher, un joven publicista, y a varios de los mejores músicos de California para iniciar lo que se convirtió en una obsesión.

Me propuse crear algo que, a mi modo de ver, brindara al mundo una buena dosis de amor espiritual

– Brian Wilson

Entre marihuana, LSD y grandes comilonas, el líder de los Beach Boys comenzó a crear ‘Pet Sounds‘, uno de los álbumes más grandes de la música contemporánea que le llevaría a recorrer una autopista hacia el fracaso absoluto. Porque eso es lo que fue el álbum en su día. Beach Boys dejaban las canciones divertidas bañadas en punteos para adentrarse en el barroquismo, los arreglos, los coros y el conceptualismo de una obra que trata sobre lo amargo que puede llegar a ser el primer amor. Con su separación como miembro al uso de Beach Boys y su dedicación íntegra a la elaboración de material, Wilson consiguió que su nombre alcanzase un estatus mayor que el del propio grupo, que por aquel entonces suponía la gran marca del pop en Estados Unidos.

Tal vez su sonido, el  poco interés que el sello Capitol puso en el álbum -buscaban repetir una y otra vez la fórmula- o un público que aún no estaba preparado para lo que llegaría años más tarde con la explosión del pop, fueron las posibles causas de que ‘Pet Sounds‘ no se convirtiera en un hito de la música hasta años más tarde.

En ‘Wouldn’t It Be Nice. Brian Wilson y la creación de Pet Sounds‘, el escritor Charles L. Granata desarrolla un análisis definitivo sobre el álbum que toda persona debería escuchar. Desde el momento histórico de la música en el que se gesta la grabación del disco hasta las revolucionarias formas de Wilson bajo la producción pasando por el testimonio de los músicos que formaron parte de lo que sería un trabajo reconocido por la historia. La publicación, editada por Libros del Ruido, no es la misma historia contada de nuevo.

No nos preocupaba componer éxitos. Lo único que queríamos era escribir buenas canciones

– Tony Asher

Aquí las leyendas y los mitos dejan paso a desentrañar de forma minuciosa qué llevo a Wilson a componer un álbum para el que el mundo de 1966 no estaba preparado, su fijación por la forma de producir de Phil Spector, por qué fichó a Tony Asher para la composición de las letras o qué sucedió tras el fracaso del álbum.  Todo contado por los principales protagonistas que giraron en torno a Brian durante aquellos años. Supone también algo más que un libro pop al uso. El análisis que lleva a cabo Granata a lo largo de la publicación para defender el legado del álbum es de impresión. Desde la posición de Wilson tras abandonar la música y su vida por completo -mendigaba bebida y drogas pese a amasar una gran fortuna- a su resurrección  a finales de los ochenta.

Un libro con el que escuchar el disco en bucle, con el que volver a enamorarte de él, redescubrirlo y ajusticiarlo como merece esta historia de desgracia que acabó con reconocimiento y preguntarte una y otra vez: ¿Qué habría ocurrido si Brian Wilson hubiese seguido explotando el potencial creativo del que gozaba en los sesenta?