ELEKTRA

[2011]

[7]

De las islas británicas, la mujer más guapa: Jane Birkin. De la Francia que estaba de moda, el hombre más feo: Serge Gainsbourg. La musa, la preciosidad, la elegancia cae rendida ante las orejas y nariz galas, el tipo que malvivió entre Boris Vian, el cigarro y lo nocturno. Viva lo nocturno. De ahí salió Charlotte. La guapa –qué bien sabe llevar un jersey roído- . Charlotte Gainsbourg. La fea. Siempre con dos caras, de actriz de las locuras satánico-clitorianas de Lars Von Trier a cantante perfecta de los experimentos geniales de Beck, aquel perdedor de los noventa que se quería ver asesinado.

Tal vez fue la muerte el punto de encuentro. Charlotte a punto de morir, Beck muerto en vida, con algún que otro masaje cardíaco en forma de disco. En 2009 nació la relación entre ambos. No sentimental, tampoco pseudo-incestual como aquel Lemon Incest cantando con su padre. IRM supuso un golpe a la música. Un gran disco producido por el americano, lleno de esos ritmos de los que hizo gala en sus mejores años, culminado en aquella canción perfecta, Heaven Can Wait.  El LP le puso a la altura de mujeres como Feist y se convirtió en una de las grandes sorpresas de aquel año.

Ahora toca hablar de Stage Whisper. El doble LP llega con la misma intención que el nombre, como un susurro. Sin pretender hacer ruido, con la idea de que sea el oyente el que se esfuerce por buscar un disco que ha pasado bastante desapercibido. Descartes de aquellas sesiones con Beck, canciones más experimentales y las incluidas en el EP Terrible Angels (Terrible Angels y Memoir). Para hacernos una idea: el disco tira más por la primera de las canciones que por Memoir, de un corte más cálido y acústico. Cortes de electrónica con influencias de los ochenta y la voz de la francesa entre ellas. Un timbre melancólico y suave, que entra llorando, como los goles con lluvia y balón lento.

Lo complicado a lo que tenía que enfrentarse este álbum es a la sombra de su predecesor, tal vez por eso el nombre del título. Acomplejado, escondido, difuso. El disco tiene cosas buenas, muy buenas. Basta de escribir sobre lo malo. Canciones como Anna o All the Rain –estela de Trick Pony– e incluso un dueto con Charlie Fink, de Noah & The Whale, que suena a Serge Gainsbourg. Del segundo disco poco que decir –no soy gran degustador de grabaciones en directo a excepción de alguno que otro como el Live at the Apollo de James Brown o el Made in Japan de Deep Purple-. Si se puede disfrutar de una estupenda versión afrancesada del Just Like a Woman de Dylan. Stage Whisper es un disco que sorprende y deja buenas canciones pero que si entra más duro es por la culpa de Beck y aquel IRM. Aquello fue demasiado disco.

Jota Castellanos

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