Coldplay | Ghost Stories

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Portada para el 'Ghost Stories' de Coldplay.

[dropcap type=”1″]C[/dropcap]ontaba aquel maldito Michi Panero en ‘Después de tantos años’ (Ricardo Franco, 1994) que en esta vida se podía ser de todo menos un coñazo. Podemos decir que Coldplay, de todo lo que se puede ser en la música, ha elegido ser aquello que el pequeño de los Panero detestaba. La culpa la tiene ‘Ghost Stories’ (Parlophone, 2014), sexto álbum de los londinenses que tiene en el sopor su principal definición.

Fue ‘Mylo Xyloto’ (Parlophone, 2011) el paso definitivo con el que Coldplay se alejaron de su propia esencia. El éxito es un chupito de absenta difícil de manejar y que deja una resaca que hace que olvides todo lo que pasó la noche anterior. Este ‘Ghost Stories’ parece un intento de la formación británica por volver a sus primeros pasos, recorrer esa falta de pretensiones y naturalidad; recuperar, en definitiva, la frescura que mostraron en ‘Parachutes’ (Parlophone, 2000). Pero no recuerdan nada.

‘Ghost Stories’ tiene en ‘Magic’ su mejor alegría y en ‘Oceans’ un pequeño recuerdo a sus dos primeros trabajos. El resto del álbum se reparte entre la electrónica masiva y evidente de ‘A Sky Full of Stars’ -con Avicii de por medio- y una mezcla de todo ello con arreglos cargantes en ‘True Love’ con la complicidad de Timbaland. Un puzzle de canciones que no conducen a ninguna parte y con nada de interesante.

Limitándonos a lo que ofrece este sexto trabajo podemos deducir que Chris Martin sigue empeñado en buscar en los demás su carente falta de creatividad. ‘Ghost Stories’ tiene Bon Iver -¿hace falta referenciar ‘Midnight’?- como tiene The xxy trazos de la nueva ola R&B. No sería algo a destacar teniendo en cuenta antecedentes. Lo peor del álbum no son estos intentos de atrapar a otros sonidos; es luchar por establecer estilos que nada tienen que ver dentro de una misma obra. ¿Es un mal paso? Teniendo en cuenta ‘Mylo Xyloto’, es un acierto instalado en la mediocridad total.