DIIV | Oshin

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Critica Oshin de DIIV | HTM

“No me importa una mierda como se llame la banda, la música es lo que importa”. Eso dijo el líder de DIIV, que antes fue Dive -nombre que tuvieron que reemplazar por respeto al músico belga Dirk Ivens y su banda llamada Dive-, en una rueda de prensa. Se trataba de dar un sentido acuático a la banda, por eso el nuevo nombre sigue siendo el mismo, fonéticamente hablando. Zachary Cole Smith no rebuscó demasiado, porque realmente a él sólo le importa demostrar hasta qué lugar del cerebro es capaz de llegar con el sonido de las cuerdas. El guitarrista de Beach Fossils dio vida a este proyecto en una habitación de hotel sin siquiera imaginar que algún día dicha chifladura saldría de allí.

Y tanto que salió, ahora las guitarras no dejan de dar vueltas en mi cabeza. Andrew Bailey (el otro guitarrista del grupo), Ruben Perez (el bajo) y el propio Smith han construido un viaje de 13 canciones que podrían ser solo una. Oshin es una obra llena de atmósferas y de distintos ambientes, una inspiradora creación musical que bebe de Nirvana –el nombre del grupo sólo es una pista- y de las melodías agridulces y ensimismadas del dream-pop de los 80’.

La solución química que destila este disco va penetrando con su goteo constante en un universo sensitivo dejando de lado sentimientos y consideraciones banales.  Los instrumentos se adueñan de cada melodía como si ésta estuviera hambrienta de sueños. (Druun) es la primera pieza instrumental del álbum, la que deposita las bases de dicha ensoñación, un prólogo acuoso.

Pero el agua comienza a acumular hondas con Past Live, uno de los grandes cortes del disco, la personificación de la melancolía. Después el goteo se estanca con la rígida monotonía de Air Conditioning cuya relación de guitarras se basa en el sonido de Beach Fossils. Pero entonces suena How Long Have You Know, el single, un rock que no es rock, un bajo pegadizo, una suave melodía con voces que escupen un forever que se agarra a tu memoria.

DIIV también hace uso descarado de un Shoegazing poco agresivo. Una mezcla de géneros brillante donde sus guitarras se elevan mientras las voces parafrasean versos ininteligibles dando lugar a geniales momentos como los últimos minutos distorsionados de la grandiosa Wait.

La afluencia de sonidos de la que se alimenta Oshin desemboca en una obra maestra titulada Doused. El bajo es oscuro, la batería se llena de energía y los riff enloquecen, caminan más rápido que nunca sobre la corriente de agua sobre la que se ha estado elevando cada melodía. Las sensaciones de este último corte no son alegres, DIIV nos rocía con fuerza un sentimiento de rabia. Una clase de insomnio incurable donde germina la triste desembocadura de esta ópera prima. La banda de Brooklyn cierra el disco con una sencilla y preciosista pieza titulada Home.

Dive o DIIV, es lo mismo, un sonido que te empujará a sumergirte en cada uno de los discos que los neoyorquinos vayan lanzando, porque “la banda es la misma, la música es la misma, el futuro será el mismo. Un nombre no es nada.” Palabra de Zachary Cole Smith.

Carlos Naval
Periodista. Formó parte de la redacción de HABLATUMÚSICA de 2010 a 2013. Actualmente continúa su carrera en diversas compañías del sector de la Comunicación.