Disclosure | Settle

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Hay días que uno necesita sentarse en el sillón y dejarse llevar por algo amable y divertido. Desde ‘La que se avecina’ hasta la pornografía. Todo vale. También hay días que uno pide lo mismo pero fuera de casa, para eso existe la electrónica sofisticada que fabrican estos dos hermanos llamados Guy y Howard Lawrance. Lo de “electrónica sofisticada” es ironía, claro. No hay nada nuevo en las melodías noventeras que ofrecen Disclosure porque efectivamente ya fueron el menú del día hace 20 años. Pero eso no significa que ‘Settle’ (Island Records, 2013) no sea un trabajo potente lleno de hits para llenar salas todos los sábados hasta el próximo octubre.

Sofisticado no es la palabra pero sí elaborado. El deep house renqueante se hace notar en un álbum que ofrece la cara más amable de un género violado en muchas ocasiones por un techno recalcitrante que suele estropear la atmósfera creada por los bailables experimentos dance del dj que toque ese día.

Tras dos años acumulando expectativas, los hermanos Lawrance, con sus garabatos pintados en el rostro, han lanzado un debut repleto de colaboraciones. Entre todas ellas destaca la de Aluna George, sencillamente porque su colaboración conforma el temazo del álbum, la percusión da lugar a los efectos que sirven como alfombra roja a la suave voz de Aluna. El ritmo te invade como un estúpido virus otoñal y necesitas salir a divertirte. El pop con el que Disclosure infecta cada melodía eléctrica del disco lo convierte en un álbum tan divertido como falto de pretensiones. ¿Es eso malo? Depende.

La nostalgia es el golpe maestro de ‘Settle’. Porque después de los 80′ no hay otra época tan hortera y reivindicada como los 90′. El juego sucio sirve sobretodo para que los hermanos jueguen con melodías casi cómicas como ‘When a Fire Starts To Burn’. Y todo son risas hasta que el álbum comienza a soltar carencias y a convertirse en el hilo musical del Bershka. Si escuchas ‘Gran Her!’ y no te sientes como si estuvieras probándote unos pitillo en el centro comercial más cercano significará que toda tu ropa te la ha comprado mamá, así que no sé qué haces leyendo esto. Sal de esta web.

En cualquier caso el álbum de #Disclosure sufre cuando éstas canciones machacantes, insulsas y solo disfrutables hasta arriba de sustancias ilegales se adueñan del disco.

Contestando a la pregunta de dos párrafos más atrás, no es ninguna barbaridad debutar con un disco sin pretensiones, sobre todo si como en el caso de estos dos tipos, se consigue una armonía perfecta entre el pop más dulce y la electrónica más madura (y atractiva). La que vienen del tecno que nació en Chicago. Y además hay sitio para el hip-hop. Y también para las melodías como ‘F For You’, que son la banda sonora original de todo buen crápula que a las cinco de la mañana esté paseando torpe y dubitativo por los rincones de cualquier club.