La adoración del ritmo puede ser una religión como otra cualquiera. Los grupos que la practican, son capaces de llegar al éxtasis en vivo y en directo, en tu cara. Pueden elevarte sobre los problemas de la vida, sobre tus miedos, tus complejos y prejuicios, que es de lo que trata la música, al fin y al cabo. Si hay una forma de introducir a un primerizo en el trabajo de Fira Fem, es advirtiéndole de que se las está viendo con unos fieles del bello arte de envolver, de transportar a otra dimensión a través de su fe en la rítmica.

Estamos hablando del disco Aedificatoria, su álbum debut, que tiene una solidez admirable y transmite una frescura apabullante. Es un trabajo que ha nacido dentro de la corriente electropop que está poniendo de pié a toda España en este 2012, pero con unas características mucho más personales. En primer lugar, el peso de las canciones lo llevan las guitarras -salvo alguna excepción como 2nd Hand Lingerie- cuya sonoridad delicada le da un aspecto de levedad que potencian también los sintetizadores más allá del horizonte, hacia una playa blanca donde rompen las olas. La batería consigue poner los pies en el suelo y guía las canciones hacia ese orgasmo musical que es la psicodelia del dejar llevar la imaginación, lo que es realmente su punto fuerte.

Cine Azteca llega precisamente como lo haría el agua del mar a los pies de alguien que se ha dormido en la arena, aunque es un auténtico rompepistas, posiblemente el mejor corte del disco. Despierta los sentidos con una melancolía que no abandona en ningún momento el disco. De hecho, es imposible escuchar el disco de arriba a abajo y que no venga al subconsciente la imagen de risas y momentos mágicos vividos en el pasado. Es el tipo de magia que también desplegan los grupos londinenses, como Bombay Bicycle Club, Metronomy o Hot Chip. Por ahí siguen los derroteros, aunque con una ampliación del ritmo en cortes como Ladies Clap Gentlemen o Old Man’s Jacket, esta última con una tristeza tan grande que liga la voz de Óscar de la Fuente a la de los maravillosos The XX, aunque normalmente sigue la línea de otro grupo de España que está dando que hablar más y más cada semana a medida que se acerca el verano, los barceloneses Chinese Christmas Cards.

2nd Hand Lingerie es más industrial, pero abre la veda para que la electrónica se desate. De hecho, los cortes siguientes tienen un carácter más lisérgico. Así, Pando Light se entrega en las manos de padrinos tan grandes como Panda Bear, en la línea de un chillwave tropical, atrevido, siguiendo la estela de los pioneros Delorean, que ya están trabajando en nuevo material, tal como avanzó Mushroom Pillow. Goon Humour baja la intensidad de los ritmos de Fira Fem y decide perder la referencia de cualquier estructura posible. No es necesario. No lo necesitan para encontrarse consigo mismos. Otra de los mejores noticias es el magnífico cierre, en el que Manuel Cachero consigue recordar al inigualable Dustin Wong con su pizzicato guitarrístico y sus laberintos melódicos.

No os perdáis este disco, porque ya se ha convertido en uno de los máximos representantes dentro de la nueva corriente musical en nuestro país. Se baila en electropop, y tenemos tan buenos representantes que no hay por qué buscar referentes fuera.

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