Hola a todo el mundo | Ultraviolet Catastrophe

Hola a todo el mundo | Ultraviolet Catastrophe
  • MUSHROOM PILLOW
  • 6,5

Decía Pedro Almodóvar, director madrileño de los 80’, que una ópera prima era la obra en la que uno verdaderamente podía hacer lo que le diera la gana. Él hizo esa cosa tan histriónica y rebelde titulada Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón. Pues resulta que Hola a Todo el Mundo (HATEM), banda madrileña de los 2000’, ya suma tres discos donde se ha movido con un auténtico libertinaje creativo. Sus seguidores puristas, si los tuvieran, puede que estén calvos, de tanto tirarse de los pelos.  HATEM debutó con el álbum Hola a Todo el Mundo, cantado en inglés y alimentado con un folk acústico y limpio que marcó a más de uno. Después llegó un EP, Estela Castiza, en castellano y musicalmente algo alejado a la primera obra. Y ahora sacan su segundo largo, Ultraviolet Catastrophe, que vuelve al idioma anglosajón  tomando un camino completamente distinto al del debut, utilizando el sonido sintético como columna vertebral, poniéndose nostálgicos y recortando el grupo de siete a cuatro.

La poesía es el universo en el que se mueve esta banda que lleva desde 2006 buscando su sonido. Quizá su propio sonido sea la búsqueda del mismo. Hola a todo el mundo es el título de un poema de Walt Whitman y Ultraviolet Catastrophe es el último poema de un tipo llamado Tiger Milton, un perdedor cuya última obra, profética y triste, ha servido de inspiración para cada una de las diez canciones que componen el disco.

Lo mejor de HATEM son los viajes que proponen con sus canciones, variando los caminos y proponiendo diferentes paisajes con melodías de carácter onírico, algunas inclasificables. Los sintetizadores de este último disco ahuyentan a las referencias de Arcade Fire de su primer álbum para acercarse a la densidad de Animal Collective o el electro pop de M83. El cuarteto madrileño ha parido un disco repleto de atmósferas escapándose de un escenario musical a otro sin ningún tipo de complejo.

Oh Lord tell them wind blows fram from me es la canción que señala el nuevo camino. Efectos y sonidos sintéticos arropan de nostalgia la sensación de frío que nace de esta canción donde se abren las ventanas a un presente nada alentador. Los guitarreos camuflados de esta primera pista enlazan a la perfección con They won’t let me grow, la única de las pistas donde se puede degustar un punteo limpio. La emotividad sigue siendo el ingrediente principal y aunque las canciones se hayan cambiado la careta y el espíritu electrónico reine -y a pesar de que con esta nueva faceta HATEM hayan perdido cierto grado de personalidad y pureza- el pop sigue siendo el esqueleto… aunque la instrumentación les lleve tan lejos. Como en ese corte abierto y lleno de fuerza llamado I’ll return over Gloria.

La oscuridad que reside dentro del disco es de una belleza abrumadora cuando saben explotarla, como en ciertos momentos de They Took Me To The Top Of a Mountain pero al final siempre consiguen transformar cada uno de los gritos que componían el poema de Tiger Milton en canciones muy bailables. Y aunque reconozco que eso me molesta tengo que reconocer que estos cuatro tipos tienen eso tan poco frecuente, un sonido personal.

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