Inside Job: Todo estaba planeado

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Recuerdo escribir estas enclenques líneas hace medio año tras ver el tráiler del documental Inside Job (Charles Ferguson, 2010): “El próximo 8 de Octubre se estrena en Estados Unidos este documental que viene aplaudido y vitoreado de lejos sobre la crisis económica de 2008. Se trata de una visión y un comprensivo análisis de la depresión financiera que comenzó hace dos años y ha costado unos 20 trillones de dólares, además de lo que ya todos conocemos. Un auténtico colapso que se muestra desde el punto de vista de la gente que maneja los hilos en Wall Street sacando a la luz un sistema de políticos, economistas, empresarios, periodistas rodeados de corrupción. Es, básicamente, lo que contó en su día aquel señor español, Leopoldo Abadía, pero a la americana, con una producción tremenda por detrás y la narración a cargo de Matt Damon. Si se prefiere un tono más dramático con algo de acción, la recomendación es ir a ver ‘Wall Street 2’, la vuelta a las andanzas de Gordon Gekko”.

“perdonadme, debo empezar apuntando 
que tres años después de una horrible crisis financiera
 ni un solo ejecutivo financiero ha ido a la cárcel, y eso está mal”.

Aquel “yo” de mente conspirativa ha evolucionado a un estado catatónico de conspiración mundial; no es que me trago lo que me echen es que me echo lo que me trago. Esto es un teatro de marionetas, los hilos están tendidos, antes eran como esos de pesca, invisibles pero se sabía que estaban ahí, pero en los últimos años hemos llegado ya el estado escandaloso de hilo de colorines y con tono musical; el descaro ha sido absoluto. La representación teatral de las marionetas fue ejecutada a la perfección, un atraco mundial de banqueros y políticos. Charles Ferguson hace una película de “cómo se han movido esos hilos”, la ejecución, el contoneo, el malabarismo, el comportamiento de las marionetas, los hilos suplementarios de manejo (más bien convertidos en palos de fregona que movían las marionetas a varazos) y, sobre todo, la representación de una obra maestra de la historia mundial a la que hemos asistido sin darnos cuenta y recapitular sobre ello solo anaboliza la impotencia. No pienso desgranar un solo dato económico, estadístico, social, etc…primero porque algunos valores me costó a mi entenderlos a la primera (que le voy a hacer, soy de letras) y segundo porque ahí están 108 minutos para que se os abran los ojos al máximo, vuestras pupilas se dilaten, la boca haga una “o” y os vistáis de incredulidad. Después está en vuestra mano permitir poder indignaros (como bien dice en su libro Stephane Hessel), recordar esto por el resto de vuestras vidas porque habéis vivido historia. Como dijo Ferguson nada más le entregaron el Oscar a ‘Mejor documental’: “perdonadme, debo empezar apuntando que tres años después de una horrible crisis financiera ni un solo ejecutivo financiero ha ido a la cárcel, y eso está mal”.

¿Recordáis El Club de la Lucha? ¿Cuál era su último objetivo? Fue lo primero que me vino a la mente tras este exhaustivo análisis de la crisis financiera mundial de 2008 del cual tenía conocimiento pero no hasta el más mínimo detalle. El proyecto Mayhem, volar por los aires las oficinas centrales de unas compañías de tarjetas de crédito y el edificio de los servicios de información para eliminar la relación de deudas, volviendo todos al punto cero, creándose un caos total. ‘El club de la lucha’ ya planteaba una solución al encadenamiento material del ser humano y proponía una solución, terrorista sí, e imaginaria claro, la literatura nos ayuda a vivir con alma todavía. Como dijo Tyler Durden: “no sois vuestro trabajo, no sois vuestra cuenta corriente, no sois el coche que tenéis, no sois el contenido de vuestra cartera, no sois vuestros pantalones”, pero esa frase, descontextualizando, termina con unas palabras que en la coyuntura que estamos hablando se pueden atribuir al pensamiento de los banqueros y los políticos hacia nosotros:”sois la mierda cantante y danzante del mundo”. Somos un animal más, primero inconscientes, luego muertos, nuestra carne se cocina, fritos, asados, rebozados, al grill, nos engulle con cuchillo y tenedor el Moloch de Ginsberg. Pero no está todo perdido, el ser humano es santo, aullemos: “holy, holy, holy, holy, holy, holy, holy, holy, holy, holy, holy, holy…”.