Independiente

[2011]

[7,4]

Este desconocido canadiense ha lanzado un álbum debut que le coloca inmediatamente como una de las mayores promesas del rock actual. Un auténtico genio y prodigio de la guitarra, con claras influencias de Jimi Hendrix pero con un estilo propio que arrasa mientras hace chillar las cuerdas.

Técnicamente es un guitarrista excepcional, pero de esos hay muchos, entra en YouTube y busca a cualquier chino de 10 años tocando y te quedas sin palabras. Lo que aporta es la rabia primitiva y el blues más desarraigado con un espectáculo que hace estallar en llamas el escenario. El trío que forma esta banda sin embargo nos presenta este Seven Deadly Sins (2011) como un álbum que aunque muy bueno no llega a transmitir en todos sus temas esa fuerza y esa potencia salvaje que en directo derrochan.

Muchos de los primeros temas de la banda no han logrado entrar en este disco debut, los cuales tenían un estilo más cercano al blues rock de bandas como The Black Keys o cualquier banda creada por Jack White, dejando algún tema y detalles a lo largo del álbum que denotan esta influencia, pero tirando más hacia el hard rock tradicional, asemejándose en un par de temas a los catastróficos Wolfmother, como en Alone, uno de los temas más tranquilos o Losing Faith, salvando las inmensas distancias.

El virtuosismo desbocado de Cook se muestra en solos que pueblan cada canción del disco, solos que te dan una mezcla entre envidia y asombro ante tan admirable talento. Electric Love cuenta uno de los mejores solos, en los que cuya calidad radica no solo en la exhibición de su técnica, si no que su composición, con distintas capas de guitarras de apoyo forman solos de una calidad pasmosa. En el tema que comparte nombre con este disco, Seven Deadly Sins, un tema extraño de la mejor manera posible vemos al Cook más retorcido, y Follow Me Down, un tema impresionante con el estilo más Hendrix de todo el álbum, cuyo solo bien podría estar en el clásico Axis: Bold as Love (1967).

Una producción excepcional cuyo único contra es el no haber sido capaz de trasladar el sonido del directo. Es una opción por supuesto, pero su directo, además de la calidad de sus composiciones que se adornan de arreglos varios que conforman un resultado final extraordinario y más lleno, es lo que hace destacar a este trío. Habría sido bastante agradable escuchar al Cook más bluesero en este álbum, dejando de lado algún tema más típico y comercialmente más accesible como Headache o Palms to the Sky en un intento de recrear una especie de techno bailable pero guitarrero que se acerca al Muse actual más decepcionante y que personalmente no convence. Aunque alguno de estos temas habría sido bienvenido en este álbum, el Cook que nos presenta no se aleja tanto de lo mismo y repasa de mejor manera su dinámica y sus distintas y variadas influencias.

Cortes como Black Eyes, Heaven o Electric Love te subirán la tensión arterial, pasando a temas más relajados como The War que pausarán el tempo, dándote tiempo a apreciar la voz y los cientos de detalles que es capaz de crear esta nueva joya del rock.

Jose Roa

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