FEEDELITY

 

[2012][6,7]

Nunca he llegado a comprender del todo qué puede ver la gente en el dance y por extensión en la música electrónica en general, a excepción de contados grupos y géneros. Me recuerda a inútiles tardes enteras en un Zara para salir sin comprar nada. Pues lo mejor de Six Cups Of Rebel (2012), segundo álbum de estudio del DJ y productor noruego Hans-Peter Lindstørm, es que no evoca tales horribles recuerdos y ofrece un trabajo innovador, con un sello personal que bebe de múltiples y variadas referencias que, aunque no den un enfoque espectacularmente nuevo del género, sí que se desmarca del irrisorio rebaño electrónico.

Con un extensísimo catálogo de remixes, colaboraciones y un más escueto repertorio personal, el noruego encontró el éxito en el panorama electrónico gracias a su original visión del dance, revigorizando un género estancado hace años y reemplazado en distintas olas por diferentes estilos. Sus diferentes influencias van desde el dance de los 90 hasta el funk, pasando por la música disco o el glam rock. Los temas más clásicos, con el sonido más típico del dance moderno son Quiet Place To Live, con una introducción de power ballad ochentera, con el clásico sintetizador y la obligatoria guitarra sobre-reverberada, que dota al tema de una personalidad definida y ejemplifica el estilo del noruego; así como De Javu, con la misma línea clásica junto a demás recursos de otros géneros tanto electrónicos como, permitidme decirlo, de música de verdad.

La reutilización de características del pasado define en gran parte su producción musical, pero no hace ascos a sus contemporáneos. En Magik puedes escuchar retazos del un disco o el electro de Justice, o en algún que otro recoveco donde se puede apreciar el clásico dance de los 90, como Moby. La experimentación se conforma como otro de los pilares de su personal estilo, demostrada en una progresión ascendente a medida que avanza el disco. Con una apertura del disco simple, grandilocuente y, en cierto sentido, falta de algún momento álgido que llegue al clásico clímax electrónico con No Release, el avance del disco pasa de bailable y totalmente experimental, con el momento de apoteosis final con los dos últimos temas del álbum, Six Cups Of Rebel y sus regodeos con el funk e Hina.

Ha llegado un punto en la música electrónica donde el fin último ha dejado de ser el crear un tema bailable, sencillo y directo, para pasar a buscar un auténtico fin artístico de realización creativa. Lindstørm vuelve con esta misma fórmula que, siendo al fin y al cabo electrónica y por lo tanto la controversia creativa que pueda esta crear, no nos encontramos ante el típico ejemplo de play/scratch/stop; su interés creador va más allá, empujando el dance hacia fronteras tan lejanas que era difícil imaginar que alguna vez llegaría a ellas; eso sí, aun queda mucho camino por recorrer y, reconozcámoslo, al fin y al cabo solo es electrónica.

por Jose Roa

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