Es complicado tratar de describir todo el universo sonoro que despliegan Low en cada uno de sus discos. C’mon no es distinto, pero si más fácil de digerir. Tras un estupendo viaje en ese discazo que supuso aquel 2 (2010) de Retribution Gospel Choir, Alan Sparhawk vuelve a su grupo madre, con el matrimonio mormón y musical que compone junto a Mimi Parker, la segunda y angelical voz que forma con Low. Tras nueve discos y casi veinte años de carrera, podemos ver un grupo fiel a sus orígenes slowcore pero que mantiene cierto toque de luz y alegría a su discografía llena de oscuras baladas.

Los 10 cortes que componen el disco son dignos de elogio, muy recomendables para enseñar a una de esas bandas que se quedaron sin originalidad como se hace una canción tras otras, que tengan un sentido compositivo con el resto del álbum y que no sobre ninguna. Mientras que canciones como la que abre el disco, Try to sleep, Especially me o Something’s turning over -la canción que cierra C’mon- muestran un álbum más accesible, otras como Witches o Nothing but heart nos enseñan a una banda que sigue sabiendo hacer canciones pausadas pero memorables, con esos arreglos perfectos y adictivos que dan la sensación de que siempre han estado ahí.

Las voces de Alan Sparhawk y Mimi Parker se suceden en todo C’mon cambiándose el rol de voz principal y coro, como siempre han hecho, sin poder dejar de sonar innovadores, como cuando empezaron, a principios de los noventa. Un disco más que recomendable, tanto para aquellos fans de Low, como para la gente con ganas de escuchar música con calidad. Hazle un hueco a lo mejor de 2011.

Nota:8

J. Castellanos

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