Solo o acompañado, la guitarra nunca se separa de Manuel Cabezalí. En cualquiera de sus apariencias, ya sea eléctrica o acústica, las melancólicas aunque sobrias melodías del líder de Havalina siempre son fieles y no iba a ser menos en su debut en solitario, ‘Pequeño y Plateado’ (Origami Records, 2013).

Cuerdas y resonante percusión, así se desarrolla un álbum que sin distorsión ni pesados riffs mantiene su sello, desde la suavidad de ‘El Encontronazo’ hasta la potencial fortaleza de ‘Puentes’. Reduce su elenco al mínimo, probando que sabe mantener el interés desde otras perspectivas y destacar en la abarrotada oferta de cantautores acústicos. Y eso se lo debe a una personalidad férrea que siempre emerge, a cada nota.

La voz continúa el mismo estilo, más refinado y pulido, asentándose sobre líneas de guitarra que ejecutan ritmo, melodía y armonía al mismo tiempo pareciendo simple lo complicado. Un álbum conducido a golpe de guitarra española -aquella que me contaba en nuestra entrevista que compró en un arrebato impulsivo-, sin artificios, donde cada arreglo parte de la misma interpretación portentosa de trastes recorridos con gracia y sin descanso.

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