M.I.A. | Matangi

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La música y la personalidad de M.I.A. es el mejor reflejo de los tiempos. Cierta ironía, adalid de la rebeldía y reivindicadora entre las capas altas con un estilo artístico que recicla ideas hasta convertirlas en propias. El mundo de Maya es tan complejo de racionalizar como fácil de disfrutar. En 2005 irrumpió en el mercado discográfico con el radicalismo musical de ‘Arular‘ (XL, 2005): mensajes directos contra un mundo injusto en el que hemos asumido vivir.

Con el reconocimiento internacional de ‘Kala‘ en 2007 y la ayuda del éxito de ‘Paper Planes’, M.I.A. decidió romper con todo en ‘/\/\ /\ Y /\ (XL, 2010), un viaje frenético por electrónica abrasiva con el que se desprendió del estilo de sus dos anteriores trabajos. Lo pagó con una colección que hoy sigue siendo su peor trabajo. Tras el viaje errático vuelve el ritmo frenético, el inabarcable baúl de influencias y las grandes ideas. Pero algo falla.

Matangi‘ (Interscope, 2013) es un álbum que goza de buenos golpes, de mucha energía y truenos en forma de influencias pero cierta falta de capacidad para englobarlo todo en un álbum compacto, lo que perjudica a la londinense para alcanzar el nivel del debut y su continuación.

Resulta complicado condensar todo lo que conlleva este cuarto álbum. ‘Only 1 U’ tiene toques de Major Lazer. ‘Warriors’ es ‘Así Me Gusta a Mí’ de Chimo Bayo con mantras, arpas y cánticos que se pierden entre tanta capa. Una locura sonora al estilo del ‘Yeezus‘ (Rock-A-Fella, 2013) de Kanye West que no goza de la misma pegada, al igual que ocurre con ‘MATANGI’. ‘Come Walk With Me’ es una vuelta a su primera época, una muestra de lo mejor que sabe hacer M.I.A. como también ‘Bad Girls’ y sus ritmos árabes. Ese pop que la hizo reconocible y aplaudida con todo merecimiento, el que dejó aparcado en ‘/\/\ /\ Y /\‘.

La mejor noticia de este ‘Matangi‘ es recuperar a una de las voces más importantes y originales que ha dado el pop en este milenio, una tigresa en peligro de extinción con mensaje propio y fuerza suficiente como para influir en la música.  Aunque sea de forma contradictoria.