Placebo nunca va a dejar de llenar en los distintos directos que haga porque la nostalgia es uno de los sentimientos más fuertes (y más idiotas también) que mueven al ser humano. Y Placebo es un grupo nostálgico, la banda adolescente por excelencia. Sus mejores temas vistos con la distancia del tiempo son un poco peores pero se entiende su éxito y se valora su enérgica y cabreada mirada de Peter Pan lleno de rabia.

Otra cosa muy distinta es que 17 años después de éxitos como ‘Nancy Boy’ saquen un álbum como ‘Loud Like Love‘, sigan haciendo lo mismo y bastante peor, es decir: acompañar sus guitarras post-punk con frases vacías pronunciadas por un Molko cuyas cuerdas vocales ya no nos traspasan como antes. ‘Too Many Friends’, por ejemplo, es una metáfora trasnochada sobre las relaciones a través de las redes sociales entonada con un rock edulcorado y tibio que no va a ningún lado. Canciones como ‘Rob The Bank’ o ‘Exit Wounds’ elevan en un par de gramos el peso del disco, pero sigue deshaciéndose entre las manos porque todo lo que suena ya se ha hecho antes.

Ellos mismos hablan en la letra de la conmovedora ‘A Million Little Pieces’ de esa falta de alma que impregna todas sus canciones. “Cuando me sentía mal, yo solía ir a escribir una canción de mi corazón, pero ahora siento que he perdido la chispa”. Bueno si lo dicen hasta ellos, quién soy yo para juzgar.

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