De una boca pueden salir muchas cosas, las palabras pueden engancharse en tu cerebro o que por el contrario te humedezcan las ganas de seguir escuchando. La forma en la que Soledad Vélez arrastra cada verso desde su boca hasta tu oído es sexy y provocadora y por tanto irremediable sentir adicción por esas letras que aúllan. ‘Run with Wolves’ (Absolute Beginners Records, 2013) es un álbum alimentado por un folk salvaje donde Vélez lleva todo el protagonismo.

El banjo, el ukelele, la guitarra y la percusión son los secundarios de lujo. La tensión comienza ya en ‘On Fire’, la encargada de desatar nuestro hambre de Soledad Vélez. Y ante esa base que encuadra ritmos de western se le unen unos arreglos tremendistas, un pop suave que en ocasiones puede llegar a ensombrecer (sin demasiados daños) melodías arrebatadoras, como en el caso de ‘South Mountain’, un portentoso himno sobre la parte de abajo del continente americano.

Soledad comenzó escuchando a Bob Dylan, Tom Waits o Muddy Watters para acabar bebiendo de la música clásica rusa, una frikada importante que no se nota en el álbum, salvo si se quiere profundizar demasiado y demasiado mal en unos sonidos que huelen a paisajes con montaña, botas, tabaco, whisky y tardes en el porche mientras suena esa serenata titulada ‘Good Morning Darling’ que es mucho más dulce, sin pretenderlo, de lo que le gustaría ser, por ejemplo, a Russian Red.

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