Sweet Summer Sun. Hyde Park Live | The Rolling Stones | Paul Dugdale

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Mitificar es convertir lo grande en gigante cuando esté desaparecido y muerto. Aquel amor de un par de meses que recordamos como no fue; todo bondades, buenos ratos y ambientes bucólicos rotos por causa ajena. No hay épica en relaciones de medio siglo, en las batallas diarias contra la monotonía y la simbiosis creada del que consigue morir menos solo. Es lo raro, lo menos común, lo que no recibe el nombre de leyenda porque siempre ha estado ahí, nunca fue efímero. Sobrevaloramos un destello de ingenio e imaginamos que seguiría siendo así de no haberse truncado.

The Rolling Stones volvieron a Hyde Park. Desde 1969 no habían pisado las praderas verdes del gran pulmón londinense, una cita que se recuerda como un hito en la larga historia de los de Charlie Watts. Un año antes los Stones firmaron con sangre un acuerdo que se antoja real. Satanás estaba enamorado de aquella música y acordó un himno a cambio de años de juventud. Aquella canción inició ‘Beggars Banquet’ (Decca, 1968) y el resultado se vio esa soleada tarde del 13 de julio de 2013, una de las dos citas que han quedado filmadas en el documental ‘Sweet Summer Sun’. La celebración total de una relación que perdura 50 años y que ha tenido momentos malos, muy malos y desastrosos pero que entre tanta brillantez no debe recordarse. ¿Acaso se guarda lo malo en los extintos álbumes de fotografías?

El concierto documentado entre las tardes del 6 y 13 de julio en el recinto londinense corresponde a la gira ‘50 & Counting‘ con la que los Stones celebraron las bodas de oro ante más de 100.000 personas. La dirección corre a cargo de Paul Dugdale, especializado en la realización de grandes citas como la que se dio en el céntrico parque.

Pese a declaraciones y comentarios de la banda, ‘Sweet Summer Sun‘ se centra en sus cerca de dos horas en la música en directo, un repaso por genialidades sonoras como ‘Street Fighting Man’, ‘Ruby Tuesday’, ‘You Got the Silver’, ‘Happy’, ‘Gimme Shelter’ o una monumental versión con coro incluido de ‘You Can Always Get What You Want’. La realidad es que no pasa de ser un gran concierto filmado con la cierta épica que guarda una banda como los Stones y que logrará emocionar a los que asistieron a la cita y contentar a los que no pudieron vivirla en directo.

Cuenta Watts en ‘Sweet Summer Sun‘ que ambos directos tenían ese especial clima por presentarse como una de las últimas fechas, conociendo que todo final llega. Será el momento de plantearse la dificultad de mitificar lo que ya es leyenda.