Hay grupos a los que se les pide de un disco a otro que evolucionen y que, al hacerlo, pierden todo lo que les caracteriza como banda. Y hay otros que logran, mediante una evolución escalada e inteligente, superarse disco tras disco y hacer de sus álbumes una obra compacta. Este es el caso de The Dodos. Sus cuatro largos publicados hasta ahora así lo demuestran, desde Beware of the maniacs (2006) hasta este No color (2011) su desarrollo y experimentación ha sido lenta pero medida, como un pase de Xabi Alonso, formando una discografía sin fallos y con la sensación de que lo mejor está por llegar pero nunca llegará, como debe ser.

Los cortes, de unos cuatro minutos, son piezas de un folk sudoroso, que intentan ser punk, con guitarras acústicas con las cuerdas a punto de romperse, simplemente demoledoras. Los arreglos vuelven a ser fantásticos, utilizados meticulosamente. Los coros femeninos en canciones como la excelente Don’t try and hide it o la distorsionada guitarra de When will you go así lo demuestran. Calidad sonora en cortes como la intensa Sleep it, o Black night, que abre el disco. The Dodos vuelven a sonar a ellos mismos y ponen el listón de discos de 2011 un poco más alto.

Nota: 8

J. Castellanos

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