The Strokes | Is This It

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Si en la anterior entrega de la sección reconocía los méritos y señalaba la desproporción que encuentro en la repentina notoriedad de la que disfrutaron Arctic Monkeys, ahora retrocederemos un poco más para ver en esta ocasión a los antecesores, los que asfaltaron el camino y originaron la situación idónea para las bandas que ocuparían las cabezas de listas, ventas y festivales en la primera década de este siglo; estos son The Strokes. El garage rock revival no existiría a día de hoy de no ser por los neoyorquinos de Julian Casablancas, quienes lograron romper las barreras que, mediáticamente, encontraba inquebrantables el rock por lo general. De igual manera que en el ascenso de los de Sheffield, la prensa ha jugado un mayor papel en su lanzamiento que sus trabajos propiamente.

Cada generación necesita un representante musical e industria y prensa se dieron cuenta de que existía un hueco por rellenar en el apartado guitarrero. En una época donde el pop y el dance ocupaban las cabeceras de cualquier medio musical, hacía falta un urgente lavado de cara. Quizás por ello se abalanzaron en promover bandas que en un principio no presentaban una calidad excepcional o quizás, cosa que dudo mucho, adivinaran el potencial existente en las mismas. Por un motivo u otro, The Strokes lanzó a principios de siglo el que sería su álbum debut, Is This It (2001), trabajo quesacudiría la escena, ya no musical, si no informativa en lo referente a las bandas tradicionales de rock. Por entonces por supuesto que existían bandas así, pero al mirar la prensa hacia otro lado, desgraciadamente, en la época de pleno estancamiento de la industria musical, para el gran público significaba básicamente que no existían. En ello radica la sustancial importancia de esta banda.

El sencillo y directo sonido de este reinventado género hacia fácil su propagación, que encontró el momento oportuno para aparecer y desde entonces ha gobernado el panorama rockero en un público muy extenso que ahora parece abrir sus horizontes musicales. La pretensión de la banda al entrar en los estudios Transporterraum de NY fue replicar su sonido en directo, lograr un sonido natural y sucio con el mínimo trabajo de postproducción posible, el cual siempre termina dando un toque artificial a un trabajo musical. Para que ello funcione necesitas un productor a la altura del trabajo, medios técnicos suficientes y una sobrada calidad técnica como músicos. Encontramos el trinomio aquí, pero todos a medio camino del punto óptimo.

Lograron reinventar un sonido pasado, incluyendo pinceladas actuales, que consigue encontrar fácilmente un lugar en cualquier emisora de radio. Cortes en la línea de New York City Cops encuentran ese punto concreto: temas rápidos basados en acordes en repetición como base, sin artificios o composiciones complejas, riffs básicos que acompañan a una voz desgarrada y melódicamente pegadiza, ritmos constantes reducidos a la mínima esencia, como en la tentativa de balada homónima Is This It que abre el álbum; estructuras extirpadas del pop enturbiadas entre distorsión y ecos como únicos efectos con dos propósitos clave: plasmar un sonido crudo y rudimentario, y a su vez lograr un sonido personal, llamativo y fácil de captar.

Sus capacidades instrumentales no brillan por sus méritos, más por elección estilística que por falta de técnica, aunque de todos modos no destaquen en su destreza. En el trabajo de guitarra asoman ciertos picos álgidos, como en el solo de The Modern Age, con un nivel de complejidad por encima del resto del álbum. La batería recurre al trabajo básico de ritmo y continuidad propia del protopunk o noise rock entre otros subgéneros de los ochenta, de gran influencia en la banda, buscando la novedad más en la producción que en la interpretación. Como vocalista, Casablancas aporta más personalidad y carisma que calidad técnica. La cualidad rasgada de su voz acierta en consonancia con la música de la banda, así como sus letras en una bizarra simbiosis resaca-musicalidad. Los temas principales en sus letras son la vida nocturna de la metrópolis estadounidense como en Last Nite, el amor y el sexo, las drogas, temas recurrentes en una faceta dramática y melancólica en ocasiones, pero con un tono general de desobediencia despreocupada e individualista.

La producción acierta en sus pretensiones iniciales en cuanto a metas creativas, pero técnicamente falla en ciertas ocasiones. La voz, a través de un pequeño amplificador, encuentra una sonoridad en comunión con el resto de la banda, pero la saturación de voz y guitarras, el sonido procesado de las baterías, junto al bajo nivel de producción resulta en clipping (distorsión en audio, para que nos entendamos) que se aprecia claramente en Hard to Explain. Por lo general da una sensación de baja fidelidad al trabajo completo, salvo en puntos concretos como Trying Your Luck o Someday que no fuerzan tanto la máquina, a pesar de no llegar al nivel idóneo; sin el correcto trabajo de edición, por mucha naturalidad que den, restan profesionalidad y exactitud al resultado final.

 

Fue grabado por:

Gordon Raphael (producción)

Julian Casablancas (voz)

Nikolai Fraiture (bajo)

Albert Hammond, Jr. (guitarra)

Fabrizio Moretti (batería)

Nick Valensi (guitarra)

 

– Lanzado por: RCA el 30 de julio de 2001

– Grabación: marzo a abril de 2001, Nueva York, EE.UU.

– Duración: 36:28

– 1 disco de platino en Reino Unido, Canadá y EE.UU.

Desde donde me encuentro ahora mismo, me parece otro claro caso de sobrevaloración por parte de los sospechosos habituales. Un trabajo decente, con los ingredientes adecuados de crudeza y naturalidad sonora, la cantidad exacta de pop para permanecer en el subconsciente global y la bendición de una industria asfixiante y agonizante y una prensa ávida de un protagonismo que no la pertenece.

Como en toda esta primera década y poco de siglo veintiuno, la revista NME se encargó de ensalzar bandas sin tan siquiera un trabajo profesional, avasallando al público con un bombardeo mediático continuo que estratégicamente iba a dar sus frutos. Y de esta manera The Strokes llegaron a Reino Unido y, por consiguiente, al resto de Europa. Su influencia es palpable en numerosas bandas posteriores y contemporáneas como Arctic Monkeys, The Libertines, Franz Ferdinand o The Vines, cada cual con un estilo personal, pero el referente común de un estilo que Casablancas y compañía ubicaron en el mapa musical como líder inamovible hasta nuestros días, donde poco a poco ha ido abriendo sitio para nuevos aspirantes; más o menos merecidos lo decidirán el público y el tiempo.

“Solo quería escribir música que pudiera llegar a la gente. Como autor tocas algún acorde y cantas una melodía y ya eres un cantautor. Yo creo que necesitas algo más para hacer algo que importe.”

Músico y periodista, formó parte de HABLATUMÚSICA.com de 2010 a 2014, llegando a ser editor jefe y alcanzando especial repercusión con su columna 'La Guillotina', editada en 2013 y 2014.