• VOLCOM ENTERTAINMENT (2012)
  • 6,9

  • por José Roa

Es verdad que al escuchar la palabra stoner se me ablanda el corazón, que le voy a hacer, les tengo cariño, y esa simple palabra viene acompañada de varios puntos para el artista desde mi perspectiva. Pero también es verdad que me vuelvo más exigente, porque ser mediocre es muy fácil, pero destacar no tanto. Así que creo que ahí he encontrado el equilibrio adecuado y Torche son de aquellos que no me dejan ser críticamente duro como a mí me gusta, permitiéndome disfrutar de la música, que me gusta aun más.

Harmonicraft (2012) es el tercer álbum de la banda, una continuación lógica de su stoner metal, aunque esta vez más alejado del metal y más cercano al stoner, tanto en su sonoridad, la composición de sus temas, producción o patrones rítmicos, que varían con mayor libertad, aunque sin llegar a ser un claro ejemplo del género. La furiosa atmósfera de sus anteriores trabajos se mantiene, aunque en un segundo plano, dejando un mayor protagonismo a la técnica como punto destacado, basada en riffs menos oscuros y un mayor espacio para la improvisación instrumental. Su estilo se acerca en este trabajo más a bandas como Fu Manchu o al post-grunge, y no precisamente Nickelback o Creed; estos son buenos.

El comienzo del álbum ofrece un par de temas fáciles con Letting Go y Kicking, con una estructura y sonoridad sencilla, directa y contagiosa, pero exageradamente comerciales. Sin embargo, desde ahí, el nivel sube como la espuma. Varias canciones que no llegan a los dos minutos de duración, como Kiss Me Dudely, Walk It Off o Ski Trials, que resultan inyecciones directas de adrenalina, pequeñas pastillas concentradas que, situadas estratégicamente dentro del álbum, mueven el ritmo del conjunto a una velocidad perfecta. La personalidad de los demás temas se mueve entre la agresividad y la velocidad natural de la banda, pero de una manera menos sombría, adaptándose a una ambientación más furiosamente viva y animada que su común sonido con tintes más perversos. Como reminiscencia de esto encontramos el corte final, Looking On, un corto semejante a los inicios del stoner de Kyuss en su faceta más psicodélica.

Su versatilidad sonora, sin ser excepcional, es perceptible. Desde los cortes instrumentales de fin virtuoso que representa Harmonicraft, los temas más duros y pesados como Reverse Inverted o In Pieces, la fluidez vertiginosa del stoner más actual como Walk It Off  y su salvaje solo inicial, hasta los pegadizos temas más aptos para radio, como Solitary Traveler. Todo esto englobado en un nivel de producción que deja de lado factores de primordial importancia para resaltar otros tantos.

Un álbum de este género es, ante todo, difícil de producir. Al intentar reproducir la monumental cantidad de ruido del directo, las dinámicas y los detalles pasan a un inmerecido segundo plano. Entonces, ¿cuál es el problema? Que la saturación de la mayoría del disco, mientras transmite la ruda fiereza de su música, irremediablemente fatiga y no permite reconocer y disfrutar los detalles musicales que se podrían encontrar en este álbum. En cuanto a ejecución es instrumentalmente sobresaliente, líneas melódicas complicadas en ciertos puntos, baterías no muy imaginativas pero igualmente complejas por momentos, pero, de nuevo, la edición del álbum no te permitirá disfrutarlo en su lógico esplendor. Menos distorsión compensa con mayor musicalidad, y aquí es excesiva o, desde luego, mal producida.

Con esto no quiero desalentar a nadie. Más allá de la producción, que son tecnicismos puros y duros, reside lo que realmente cuenta: la música. Por supuesto podría haber tenido un mejor tratamiento, pero el contenido compensa la falta de continente y es un absoluto recomendado. El stoner está resurgiendo… humildemente, gracias.

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