Trono de Sangre | La Mitad De Lo Que Somos, La Mitad De Lo Que Creemos

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Todo disminuido a la mínima expresión de lo cívico y lo humano. Eliminando lo accesorio y lo externo, dejando salir aquello que más nos esforzamos en ocultar. Esa es una de las grandes facetas de ‘La Mitad De Lo Que Somos, La Mitad De Lo Que Creemos’ (Caleiah/Manufacturas Sonoras, 2014), el debut de Trono de Sangre. Te golpea como un puño, sin armas, hueso contra hueso.

Las fauces del hardcore que esgrimen revive la fuerza de At the Drive-In, especialmente en ‘Mona Lisa’, y la vertiginosa inquietud del progressive de nueva escuela. Arriesgado y feroz, tal y como sus ‘Devoradores De Cuerpos’. Los mutables patrones rítmicos de sus temas no permiten tregua en su escucha y, combinados con la corta duración de los mismos, es imposible despegarse de sus agresivas notas. Notación que tampoco tiene afinidad con la simpleza, en progresiones menores y quintas que despuntan en giros inesperados y, por ello, de agradecer.

Hardcore no tiene por qué significar falto de emoción o cierta sutileza. La velocidad y la distorsión no eliminan una sensibilidad que se pone de manifiesto en armonías y dinámicas como las de ‘Las Huellas Del Pianista’, así como el oasis acústico de ‘Retruécanos’, un oferente de versatilidad.

Los matices más difíciles de apreciar se encuentran en la voz. El profundo y quebrado griterío no resulta exagerado, casa en una extraña pareja con la instrumentación (y no me considero especialmente devoto de este tipo de voces), pero puede resultar complicado entender las palabras en sí. Mucha emoción puesta en la intensidad vociferada, sacrificando el mínimo necesario de inteligibilidad.

Ojalá todos los debuts fueran así. Un álbum que, sin perder una pizca de credibilidad o integridad, transforma el hardcore punk en un abanico de matices y posibilidades al que resulta imposible pasar inadvertido.