No se lo ponen fácil. Arctic Monkeys siempre han apostado por darle la vuelta a las cosas, complicarlas aún más. Si su carrera ha sido una constante puesta en riesgo respecto a la gran masa de seguidores, su apuesta por grande acompañantes de gira siempre juega con el riesgo de verse eclipsados. Si casi dos años de su anterior visita a Madrid decidieron darle la gran oportunidad a un excelso Miles Kane, esta vez el turno ha sido para The Strypestan jóvenes que asusta. Los irlandenses tienen el descaro del futbolista joven, diamante en bruto, mechero sobre gasolina a punto de conectar.

Desde enero de 2012 a noviembre de 2013 las cosas han cambiado. Alex Turner ha terminado de asumir su rol al frente de la banda y posa como una estrella del rock sutilmente trasnochada, un Gene Vincent contenido que ha abandonado por momentos ese muro de protección que es la guitarra. Ahora brinda fiereza seductora, movimientos estudiados, cierta efusividad calmada. Poco queda de sus primeros paseos, cuando prefería lanzar trallazos. El concierto de ayer fue una muestra de lo que ahora son Arctic Monkeys; los de ‘AM‘ (Domino, 2013), los de la cara B de ‘Suck It and See‘ (Domino, 2011). Quien esperó ayer la dirección frenética se quedó con la imagen de sus primeros álbumes, los británicos avanzan y no esperan. El claro ejemplo se vio con ‘Mardy Bum’, al final del concierto, que se convirtió en balada de guitarra acústica. Alex Turner y compañía han dejado la intensidad por momentos porque han sabido hacerlo.

Pese a ello no dejaron aparcadas aquellas canciones que siempre merece la pena rescatar, sería impensable obviar ‘Brianstorm’, ‘Dancings Shoes’, ‘Teddy Picker’ o ‘Fluorescent Adolescent’. La noche comenzó en el abarrotado Palacio de los Deportes con los ritmos cardíacos de ‘Do I Wanna Know?’, con Turner asumiendo los mandos de un gigante que no está lejos de ser el titán del rock de lo que llevamos de siglo. Los coros de Matt Helders en primera instancia y la ayuda de Nick O’Malley han asumido un importante rol en esa oda a la seducción que es su último trabajo. De ahí sonaron ‘Fireside’, ‘One for the Road’, ‘Why’d You Only Call me When You’re High’ con gran respuesta del público o ‘I Wanna Be Yours’, dejando para los bises ‘Snap Out of It’ y cerrando la velada con ‘R U Mine’. Noche corta pero intensa.

Foto a cargo de Ángel Ludeña.

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