Llegar a Burriana durante el Arenal Sound abre los ojos para mostrar el auténtico alcance de la música independiente en España, si es que ya podemos estar hablando de música independiente. Aunque haya público escapado de los pastilleros que no pudieron pagarse un viaje a Ibiza este Agosto que jamás han puesto en su coche una canción ni remotamente indie, que sólo acudieron a la cita por la fiesta, los asistentes no tenían el aspecto que suele tener la gente relacionada con el estilo de música y el estilo de las concentraciones festivaleras.

La música, al igual que la mayoría de los artes, es apreciada por los puristas por la exclusividad, por el desconocimiento y por la sorpresa. Es por ello que en la medida que en la música independiente se masifica se desvirtúa y pierde el interés de las mentes más creativas y más transgresoras. Pero la realidad es que como sucede en el más conocido de los relatos de Cervantes, tendríamos que pensar que la parte de sorpresa que el indie está perdiendo la sociedad lo está ganando. No podemos saber a ciencia cierta en qué medida es la música la que está alternativizando la sociedad o la sociedad comercializando la música independiente.

El jueves desfilaron por los escenarios los ganadores del concurso Arenal Sound 2012: Cosmic Birds, unos vallisoletanos que disfrazados de tigre y acompañados de pompas de jabón, sorprendieron con un indie bailable y divertido perfecto para calentar motores.

No es un secreto que Love of Lesbian están en estado de gracia entre el público festivalero, así lo anunciaban la mayor afluencia de público, los mensajes en camisetas y pancartas que se arremolinaban por todas partes. Este grupo al que le encanta contentar a su público, interpretó sus grandes hits como Incendios de Nieve, Allí Donde Solíamos Gritar o Club De Fans De John Boy. Sin ser para nada un fan de los catalanes, creo que entre tanto adorador podrían haber arriesgado más interpretando más temas de La Noche Eterna. Los Días No Vividos.

Había expectación por ver a Metronomy, The English Riviera es un gran disco pero me daba la impresión que en directo podía quedar fácilmente desinflado. Todo lo contrario. Los de Devon clavaron un directo bastante electrónico que movió a todos los asistentes. Nada que ver con uno de los grupos más transgresores de la escena nacional: Columpio Asesino.

Con su afán por lo oscuro y su obsesión por las letras sobre estupefacientes, desgranaron su último disco: Diamantes, demostrando que su carisma y su interpretación es prácticamente insuperable. Llevaron a toda la congregación al ritmo de Perlas, Diamantes u On the Floor para acabar de forma potentísima con su versión de Vamos de los Pixies.

El jueves se confirmó como el día con el mejor cartel al reventar Crystal Fighters la noche a ritmo de Follow, Plague o su himno anfetamínico I Love London. El día puso un listón difícilmente superable.

El viernes nos brindaba una banda española que ha traido sus ritmos electropop con fuerza y que tienen un gancho increíble: Chinese Christmas Cards. Desplegaron su directo más dance y conquistaron a los asistentes de la noche.

Rondando la una de la madrugada hicieron su aparición en el escenario principal del festival los suecos The Sounds. La rubia vocalista y líder de la banda, Maja Ivarsson, captó a la perfección la escena que se presentaba ante ella y dio rienda suelta a un conjunto de temas que hicieron las de delicias de sus incondicionales y captaron, seguro, a un buen número de nuevos adeptos a su causa. Y sucedió lo previsible, la noche estalló a ritmo de Painted by Numbers y Living in America. Buen concierto de los suecos que sirvió, sobretodo, para que Maja reivindicara que aún le queda mucha batalla por presentar, a pesar de los años, que nunca pasan en balde.

La explosión tuvo lugar con Kaiser Chiefs, este grupo que no para de girar por toda Europa llevó a la congregación al éxtasis, y tomaron las riendas de la fiesta con su carismático frontman y sus megahits I Predict a Riot, Ruby o Everyday I Love You Less and Less.

Media hora después de que los de Ricky Wilson abandonaran la escena, tomaron posesión del escenario principal Crookers. Los italianos nos inundaron con temas muy potentes de lo que mejor saben hacer, indie electrónico, electro house, electroclash y hip house. Remataron la faena con una de sus remezclas más populares, Thunderstruck de AC DC.

Ya más cerca de las peligrosas 6 de la mañana, emergió en el escenario de la playa el personal más valiente para enfrentarse a las sesiones de electrónica de Elyella Dj’s y Cyberpunkers, en algunos momentos abusando del house comercial para mantener al público arriba aunque brindaron un cierre memorable para el viernes mientras el Sol ya castigaba duramente.

Sorprendió la actuación del sábado de Grises, grupo revelación español del 2011 para HTM, que congregó a bastante personal para enfrentarse al difícil horario de las 7 de la tarde. Su música ochentera con esa intensidad punk en directo es su mayor fuerte que atrapa rápidamente y que, tiempo al tiempo, les va a reservar un lugar importante en la escena nacional.

Kakkmaddafakka son increíblemente potentes en directo. La versatilidad de todos sus miembros, su afabilidad, la capacidad de meter elementos prácticamente absurdos en cualquier otro grupo como dos bailarines al fondo haciendo los coros en camiseta de tirantes sin desentonar… Su propia forma de vivir los directos se transmite como un virus del primero al último asistente.

Y entonces llegó el momento de ver al grupo cuyos discos y directos descuadran: Lori Meyers. No se entiende el contraste del grupo aterciopelado que se encuentra en los álbumes frente al grupo que acaba completamente sudado y basando su actuación en las guitarras frente a los sintetizadores de su estudio. Los granadinos pordrían equiparar más sus dos versiones de si mismos, aunque entonces no tendría tanta gracia ir a verles.

Para acabar quisimos ir a ver al grupo cabeza de cartel del festival, Two Door Cinema Club, que con su pop fresco y sus melodías inspiradas iban a dar la fiesta del sábado. A pesar de que comenzaron muy bien, y que sonó  el hit Undercover Martyn de las primeras, los británicos cayeron en picado por su actitud fría y por momentos hasta despectiva sobre todo del frontman Alex Trimble, sí, el pelirrojo. Pasaron sin pena ni gloria por el Arenal siendo que se esperaba de ellos algo genial, sembraron indiferencia con los cortes que preparan para el Beacon y se marcharon sin saludar de forma incomprensible.

Reflexiones imposibles de evitar tras un festival que congregó a 250.000 personas el pasado fin de semana: Los números hablan, eso es verdad, pero llevan consigo conclusiones muy engañosas. En ningún momento estuvieron todos los asistentes de cada día dentro del festival, de hecho apostaría a que ni siquiera llegaron a entrar a la vez el 60% por dos razones. La primera y la menos importante es porque no cabían en el recinto, y la segunda y determinante es porque no estaban interesados en la música.

Un festival cuyo precio ya compensa por lo que podría suponer un camping en la costa del Mediterráneo en Agosto llama la atención a muchos que ni siquiera están interesados en la música, sólo en el calor que desprende y la fiesta que se forma en torno a ella. El mismo calor que buscan aquellos que sobrados de dinero se alquilan un palco para ver a los Rolling Stones o Led Zeppelin sin haber entendido nunca nada de su música, la misma fiesta de los falsos hippies que asistían a los conciertos de Jefferson Airplane sólo por la droga. ¿Eran menos los Rolling, Led Zeppelin o Jefferson Airplane por atraer a ese público? ¿Es la música entonces lo menos importante para determinar si un grupo es alternativo o comercial? El tiempo dirá cuando pase la tormenta de festivales independientes si la música sigue siendo la misma o se adapta a las nuevas modas.

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