Llegué un poco tarde y cuando estaba subiendo las escaleras de ese templo de la cultura llamado Teatro Lara -cualquier lugar donde se expanda el arte en Madrid es un templo, un lugar casi mitológico- se colaban por sus antiguas puertas un sonido que vive en otra dimensión que no es la nuestra. Cuando entro y me mezclo entre los asistentes acabo de viajar, sin apenas ser consciente, a ese lugar en el que nacen los ritmos de Fira Fem.

Óscar de la Fuente, en medio del escenario, desata su timidez acariciando las teclas, nuestro vehículo. Su voz suave y de personalidad aterciopelada se retuerce de vez en cuando para revitalizar ese electro pop de admirable frescura (digo admirable porque sonar distinto es realmente complicado) que rebosa su último disco titulado ‘Fira Fem‘ (Aloud music, 2013) y en directo rompen moldes consiguiendo un sonido de pureza extinta con el que ‘Solid Ground’ o ‘Helicopters’ (uno de los temazos que engrandecieron el espectáculo)  se hacen inmensas.

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Las frases que iba soltando Óscar al público a lo largo del directo eran pequeñas píldoras de agradecimiento hacia todo el mundo. Su calidez es abrumadora y pesa demasiado en el ambiente pero sabe cuándo y cómo romperla. Por ejemplo cuando toca mirando hacia arriba, ensimismado en esa atmósfera que fabrican traída del espacio. Una melancolía contagiosa que araña cuando está fabricada con las guitarras. Instrumentos a los que Fira Fem se agarran para agasajar a un público entregadísimo.

Empiezan con los temas del anterior disco, ‘Aedificatoria‘ (Aloud Musci LTD., 2012) ese con el que cuadraban sus 45 minutos de conciertos. Pero eso era antes. “Las cosas están cambiando”, dice Oscar en un punto del espectáculo. Lo que no cambia es la potencia de canciones como  ‘Cine Azteca’, uno de los mejores cortes del grupo. Enérgico y evocador. Cuando suena ‘Cine Azteca’ el equilibrio se rompe y la sensación de querer levantarte de la butaca y ponerte a saltar se hace insoportable. Fira Fem demuestran lo que son y lo pueden llegar a ser -aún les falta gancho y teatralidad en los directos- pero el panorama que se abre ante ellos está repleto de expectativas.

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