Kaiser Chiefs (Sala Arena, Madrid) 14 de febrero de 2014

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La primera vez que escuché ‘I Predict a Riot’, noté algo distinto en la banda de la que surgía aquel canto de alabanza a la rebelión ciudadana. Tenía ese aire de simpleza indie rock que ni entiendo ni comparto, pero gustaban de hacer ruido y ser intransigentes, así Kaiser Chiefs se colaron sin darme cuenta en una banda a la que tenía en cuenta cuando sacaban algo, aunque no fueran predilectos.

Con esa sensación acudí a su concierto, curioso por ver si lograban transmitir lo mismo y el público sentía el mismo interés. Resulta que sí, pero a medida que la banda ha ido envejeciendo, su público también. Quizás porque no han logrado captar nuevo público más joven o porque este viernes nadie quiso salir por la lluvia, pero la media de edad llegaba a los 40 o casi.

No es una puntuación vanidosa o trivial, tiene mucha relevancia. Que el público joven se haya desligado de la banda se debe a unas rachas de abstinencia más que largas, lo cual no ha favorecido el reclutamiento de nuevos seguidores. Pero ahora están aquí y tienen que demostrar que todavía es pronto para subirse al caballo.

Nada más arrancar, la voz de Ricky Wilson se quebró -si no vino quebrada- y la afonía no le permitió emitir potencia, dar notas concretas o subir su registro; un desastre para el cantante, que al acabar el primer tema lo compensó con la energía recolectada por su cabreo. Pudo calentar la voz a lo largo de ‘Everyday I Love You Less and Less’, ‘Everything Is Average Nowadays’, el nuevo tema ‘Bows and Arrows’ y para ‘Modern Way’ podía fingir estar bien. Pero entonces llegó ‘Coming Home’ y ahí la catástrofe se hizo realidad, con tal cantidad de gallos que podríamos haber puesto una granja. Los problemas de voz no llaman antes y, dada la gravedad, salió bastante bien airado.

La banda mantiene un nivel constante, aunque no demasiado elevado. No porque cometan fallos que rebajen esta percepción, sino por la linealidad y la falta de intensidad, la cual no consiguen traducir igual de disco a directo. Cumplen con grandes hits como ‘I Predict a Riot’ o ‘Modern Way’, pero son raros los puntos álgidos que sorprendan.

Tras la segunda novedad, ‘Cannons’, cierran el concierto con ‘Oh My God’, recogen todas las fuerzas que les quedan y dan todo en uno de esos pocos puntos álgidos que comentaba. Su outro de intensidad creciente es de esos detalle que elevan el concierto de correcto a bueno. Si solamente hubieran sido momentos más constante… pero la sensación es, precisamente, que no están mal, simplemente desentrenados, algo fríos y con una necesidad imperiosa de volver a sacar todas las cartas con ‘Education, Education, Education & War’ (Universal Music, 2014).