Madrid Stoner Festival 2013 (Taboo, Madrid) 9 de noviembre de 2013

4

Madrid se ha llenado de arena y polvo. El desierto ha colonizado la ciudad, los edificios son montañas rojizas que quiebran las cuerdas vocales bajo un cielo dorado que aún no sé si todos lo vemos así o la resaca ha cambiado mi percepción. Dejo atrás la pobre luz de la capital y me sumerjo en la robustez abrasadora que han robado al sol del desierto e ilumina la sala Taboo por la noche. No sé si podré salir vivo, pero moriré con una sonrisa en la cara.

Son las seis de la tarde, la luz va desapareciendo y yo necesito una cerveza; luego perdería la cuenta, pero recuerdo con la que empecé. En la puerta nos reunimos ante la llamada del stoner, respondemos y demostramos que no es que todo esté perdido, es que estamos en un gran momento. Tenemos los mejores grupos y la gente no lo pasa por alto, con un sala a rebosar en la que la vibración de los bajos nos llena por completo.

Me apuro en dar el último sorbo a la cerveza y, al entrar, me encuentro con Ynterceptor. Es complicado abrir las puertas del desierto, pero supieron dar calor a una ciudad que se va sumiendo en el frío otoñal. Quizás la etiqueta de stoner no sea completamente acertada, pues les gusta más jugar con el hard rock, por ello pudieron abrir el apetito a lo que llegaría más tarde y, siendo honestos, les hubiera opacado de haber ocupado un puesto más alto en el cartel. Acaba un grupo, acabo mi cerveza y necesito notar el humo en los pulmones y, por qué no, otra cerveza que lo acompañe. No siento el frío y eso es bueno, pero no por ello dejo de necesitar el calor de la sala; no he hecho más que salir y ya lo echo de menos, así que entro de nuevo, The Dry Mouths me esperan.

Un festival modesto conlleva ciertos problemas. Los almerienses los sufren teniendo que hacer la escueta prueba de sonido ante nosotros, como otros desafortunados tendrían que hacer más tarde. No nos importa, pero es un momento de intimidad sagrada entre una banda y la sala. Nimiedades aparte, si alguien sabe más del desierto son ellos. Aun así el stoner tampoco brilla en su repertorio, el grunge de los noventa y la sensibilidad pop de Biffy Clyro sí. Desde el minuto uno nos recuerdan a ellos, solo que mejores. No hay baladas, sólo composiciones inteligentes, desarrollos meditados y enlaces originales que saben interpretar ante un público que logran enganchar. Les gusta llamar la atención, no se cortan en demostrar un poco de pose, pero un escenario invita a la teatralidad al fin y al cabo. Las demoníacas muecas del cantante y guitarrista nos invitan a seguir su juego y, si te gustan las reglas, no tiene desperdicio.

Otra cerveza, otro cigarro y de vuelta a este onírico desierto.

Emergen Fungus. Nos acercamos al stoner con mayor propiedad, los tintes del metal más clásico se entremezclan con la pesada psicodelia que brota del contacto entre la arena y la piel. Los ritmos veloces me incitan a beber más rápido, los acordes me confunden y me arrastran hacia su terreno, donde cada nota es un bizarro nuevo sendero que me guía al siguiente trago, esta vez colmado de Arenna. Cuando vas a un festival de stoner, este es el grupo que quieres ver.

Los hijos predilectos de Kyuss abrazan el género con total fidelidad y lo hacen propio. Los riffs regidos por graves cuerdas al aire golpean y vibran como ningún otro lo hace, siempre dirigidos por una batería sublime donde cada golpe es certero y robusto, nada se pierde en sus triadas, cada retumbar de los timbales es conciso. Cuando comienza ‘Eclipse’ yo, simplemente, he salido de mi cuerpo. En una proyección chamánica de 12 minutos, los vitorianos recorren una épica escalada hacia el desierto más árido del que están hechos, el que calienta las cuerdas vocales de un cantante que aquí alcanza la brillantez y muestra sus mejores cualidades en sus melodías. El camino llega a su fin en ‘Receiving the Liquid Writings’ en tempos más activos, rebosantes de “groove” que es pegadizo y con el que saben moverse lejos de poses y conectar un público que ha alcanzado el éxtasis. Ahora la birra sabe mejor todavía, pero no me llena igual.

Después de un espectáculo así es complicado remontar, puede llegar a ser arduo incluso mantener un nivel; aquí lo consiguen. Los malaventurados que tienen que recoger el testigo son The Ancient Secrets of Levitation y lo echan todo para un público cuyos pechos siguen vibrando. Su acercamiento al punk nos trae un concierto más acelerado, adhiriendo consistencia en sus pesados riffs que siempre tratan de galopar aún más rápido.

Trago, trago, trago y de vuelta al yermo de dunas.

El desierto por la noche es frío y desapacible, pero inevitable. Mothersloth nos transmite precisamente eso. La banda de la única chica del festival lo intenta, pero cae en plena batalla con un bajo y una guitarra que desesperan por una mayor agresividad, un metal de una sola noche, sin coherencia entre sus influencias que van apareciendo por partes y así no hay manera de ser consistente. Ella lo intenta y sobreviven pero gravemente heridos. O la cerveza ha hecho estragos. Pero creo que no. Por eso agarro con ganas a la siguiente banda, Nácar.

Su directo ya nos es familiar, por lo que confiamos plenamente. Mi tercio y yo sabemos que no nos van a defraudar y no lo hacen. Arranca ‘Restored’ y creo tener alucinaciones cuando uno de estos personajes pintorescos que son iconos de la noche madrileña, Macarena o Maca para los amigos, se sube al escenario y deja a Yoko Ono a la altura del betún. “Esto promete”, le susurro a la boquilla de mi botella. Versiones de Kyuss y Motörhead, temas nuevos que expanden sus horizontes y refuerzan su personalidad y, como no, los temas de su debut que sonaron tan rompedores como siempre. La potencia de su directo es abrumadora, pero eso ya lo sabemos. A pesar de tener algún problema en el sonido de la sala -un desequilibrio que se corrigió rápidamente-, yo me quise quedar sordo y estar en primera fila para no perderme nada. Y me dejaron sordo y yo fui feliz.

¿Cuántas van ya? Da igual, otra por favor.

Así llegamos a los cabezas de cartel: los italianos Isaak y los holandeses ¡Pendejo!. La banda italiana es dura y su stoner es demencialmente pesado, pero no llegué a conectar con ellos del mismo modo; aunque esa barba era majestuosa, debe ser verdad que ‘The Longer The Beard The Harder The Sound’ (Smallstone, 2013) . Los holandeses (la única banda con letras en castellano) aparecieron con su trompeta, su stoner caprichoso y contundente, su espectáculo simpático y cercano, cumplieron sobradamente, pero no miento y me siento orgulloso de decir que las mejores bandas fueron las nuestras, sin lugar a dudas.

El sudor se ha convertido en arena, necesito salir y gritar en mitad de la calle que el rock and roll está más vivo que nunca en España. Pero en vez de eso seguí en la espiral etílica, esta vez junto a las bandas de la noche, hablamos de música, de sexo (como no), de motos, de la vida en general y en algún momento alguien mandó callar a la noche, pero esta no se deja amedrentar porque, sí, lo repito, el rock and roll está más vivo que nunca gracias a estas increíbles bandas.

La cerveza se ha acabado, necesito descansar un poco.

Fotografías por Gabriel Font