Russian Red (La Riviera, Madrid) 3 de marzo de 2014

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La jornada del lunes afortunadamente concluía y el escenario de La Riviera se disfrazaba de show televisivo de los 80′ para arropar a Russian Red en la presentación de su ‘Agent Cooper’ (Sony Music, 2014). Una Lourdes Hernández que se dejó en casa a la chica tímida de la guitarra acústica, para exhibir su nueva imagen amazona, acompañada de la brillantez y electricidad de su instrumento.

Ataviada con un voluminoso vestido azul de flecos y plataformas doradas nos infiltró en Los Ángeles para hacernos partícipes, a los que comenzábamos la semana con ella, de sus historias de amor, y cómo no, la primera respondía al nombre de ‘Neruda’. Diferente a lo que nos tenía acostumbrados y con un peculiar aire americano nos quiso dar las gracias por ocupar una Riviera que para ella se vistió de verano en pleno invierno, pero que lejos de sentirse estival permaneció frígida.

A Russian Red poco se le pudo reprochar anoche en cuanto a la técnica de su actuación. Salieron, tocaron e interpretaron, pero en pocas ocasiones supieron conectar con un público que parecía absorto en sus anécdotas de resaca carnavalesca. La madrileña contaba con el inconveniente de que prácticamente nadie de los que estaban allí presentes se sabían más canciones de su nuevo álbum, a parte del ya famoso single ‘Casper’. Los hombres de su vida pasaron sin pena ni gloria por encima de un bullicio que contaba con alas propias. Ni ‘Stevie J’, ni ‘Michael P’, ni ‘William’, ninguno conquistó como ‘Everyday Everynight’ o ‘The Sun The Trees’ de su ‘Fuerteventura’ (Sony Music, 2011).

Envuelta en su particular movimiento de vestido nos hizo partícipes de la madurez que ha encontrado y del gran salto que ha sufrido como artista, consagrando una voz que en más de una ocasión nos hizo sentir orgullosos de su nacionalidad. Lourdes, en un intento por evitar toda la monopolización de su público le brindó la oportunidad a su guitarrista de lucirse por sí solo en la interpretación de un tema, de convertirse en algo así como el sueño de un tigre blanco, que definió la artista.

De nuevo, la sobredosis varonil nos invadió reincidente, con una crudeza eléctrica de la que ahora se nutren sus directos y en especial ‘Agent Cooper’, y que no sienta del todo mal, pero que en ocasiones tristemente flaquea. La madrileña nos dejó por ‘Anthony’, una de las más acertadas y estimulantes de la noche, antes de retirarse y tomarse un tiempo, para quién sabe si reflexionar.

Tras el bis, Lourdes salió dispuesta a darle a la masa lo que de verdad andaban buscando, lo que les empujó a acercarse un lunes por la noche a La Riviera, su tema estrella, el que lamentablemente le sigue fijando como la cantante de ‘Cigarettes’. Con su cierre suscitó el mayor aplauso que se escuchó a lo largo de toda la noche dentro de la sala madrileña, y que es más que probable que Russian Red lo agradeciese. Para finalizar, dos clásicos más que hicieron las delicias del público, ‘I Hate You But I Love You’ y ‘Mi Canción 7’, que a ritmo de tambores conmemoró una noche de estreno, demostrando que las antiguas canciones de Lourdes Hernández son y seguirán siendo durante un largo periodo las preferidas de su público.