Ada: el nuevo disfraz de Adanowsky

"Con Ada se acercan a mí personas de la noche y también homosexuales".

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Me dirijo hasta las oficinas de El Volcán, sello que ha editado el nuevo trabajo de Adán Jodorowsky, que artísticamente se hace llamar Adanowsky y que excepcionalmente ahora se le conoce como Ada. Ada es el resultado de su nuevo trabajo, tercero en su carrera en solitario y último en una trilogía que ha editado el sello madrileño dirigido por Javier Liñán, productor de una serie de discos que le han visto pasar por allí como El Ídolo, Amador y ese híbrido, mitad hombre, mitad mujer que es ahora.

La realidad es que espero encontrarme con Adán, hijo del gran director, pensador y artista Alejandro Jodorowsky, el hombre tras la máscara. Pero allí aparece Ada, la mujer y a la vez el hombre, un individuo que sobrepasa el metro noventa revestido con un traje de terciopelo que evoca al glam y que culmina su aspecto: raya en los ojos y labios rojizos.

[pull_quote_right]He vivido siempre con el peso de aquella niña que nunca fui.[/pull_quote_right]

Adán ha creado un personaje estudiado, un papel que interpreta sobre el escenario, la calle y la cama y que acabará muerto. Fallecerá sobre el escenario como los dos anteriores personajes. ¿Qué pasará después? “Vivo el instante, nunca he anticipado lo que voy a hacer”, declara tajante Adanowsky. Tiene razón. Los que le seguimos por las redes sociales no tenemos muchos más datos sobre sus últimos pasos. Pasó de hippie trasnochado a estrella glam de la noche a la mañana aunque, según cuenta, fue un proceso largo: “He tardado dos años en crear a Ada, desde el comportamiento a su look. La ropa la ha preparado a medida un sastre japonés que también trabaja para Yoko Ono y Sean Lennon”.

¿Pero cómo nace Ada?

“Mi madre se quedó embarazada y las cartas del tarot le dijeron que yo sería niña. En un supermercado escuchó el nombre de una niña llamada Ada y mis padres decidieron que ese sería mi nombre pero en el momento del parto, rodeado de todos mis hermanos, mi padre me sacó del vientre materno y descubrió que no era Ada, sino Adán”. La imagen se clava en mis neuronas recordando aquellas fotos de Sánchez-Dragó asistiendo al nacimiento de su hijo Akela, todo aquel “tú y yo, cachorro de hombre, somos de la misma sangre”. “He vivido siempre con el peso de aquella niña que nunca fui, era el momento de afrontarlo, de ser también Ada para matarla y librarme de ella”, afirma.

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Seguirle el juego a Adanowsky resulta divertido, un juego de imposturas en el que es fácil entrar con el intento de evocar aquellos tiempos en los que los músicos eran también dioses cambiantes. Le pregunto si es eso lo que echa en falta en la música; mitos. “Ya no logro soñar con esas estrellas, Michael Jackson fue el último. Hoy se conoce todo sobre los músicos”, responde reflexivo. De ahí que deseche la idea de que le hagamos fotos. Ha intentado cuidar todo lo posible su imagen. “Con Amador atraía a los hippies, ahora con Ada se acercan a mí personas de la noche y también homosexuales”.

Jodorowsky ha pasado parte de la semana en Madrid, base de operaciones de El Volcán, lugar al que llegó hace ya unos años. “Un conocido mexicano llamado Juan me habló de alguien que conocía en España, se trataba de Javier [Liñán]. El productor suele ser esa persona que intenta pararte los pies, que quiere guardar un estilo. Descubrí en él a alguien al que le gustan todas esas ideas locas que tenía, esos cambios en mi música”, declara Ada. Pasó del folk que abraza Devendra Banhart -que colaboró en ‘Amador’ (El Volcán, 2010) con ‘You Are the One’- a un rock bailable y electrónico influenciado por Air, Daft Punk o Phoenix y toda la corriente parisina de la pasada década. “Lo grabamos a las afueras de Paris, en un pequeño garage donde pudimos sentir el sudor, quería que el álbum tuviese ese ambiente”. A grabarlo le ha ayudado la banda GUSH, formación que bebe de las mismas influencias y que apuesta por el inglés, como Adán en este álbum. Es un disco que salió en inglés, el castellano no tiene el groove necesario, no funciona en el rock. La sonoridad es fundamental y está hecho para el rock.

En su visita por la capital española he podido ver en sus redes sociales una nueva conquista de este ser que también se ve mujer: Russian Red.

– ¿Qué relación tienes con Russian Red?
– Estamos juntos. Somos novios.
– Entiendo que habrá algún tipo de gira juntos.
– No. No me gusta mezclar amor y trabajo.
  • Martin Sandoval

    Grande Adanowsky