Los valencianos La Habitación Roja acaban de presentar su octavo trabajo, Fue Eléctrico, título que tiene su origen en Muchachada Nui y que le viene que ni pintado a esta nueva colecciones de temas cargados de guitarras. En una terraza del centro de la capital española, disfrutando de este inusual sol de febrero, hablamos con Jorge Martí, su cantante, que nos habla con la misma sinceridad tanto de los problemas familiares que han inspirado este cancionero como de la situación socio-política de Valencia.

HTM- Entre Universal (2010) y este Fue Eléctrico, aparecieron Para ti Vol. 2 y un montón de actuaciones. Se puede decir que no habéis estado parados, ¿no?

J- Han pasado bastantes cosas, sí, aunque ahora llevamos parados unos cuatro meses, que es bastante tiempo para nosotros que siempre tenemos algún concierto o algo. Y han pasado muchas cosas a todos los niveles. Ahora que lo oigo y lo veo con más perspectiva, y que leo lo que dice la gente – alguien escribió “No sé si me pone contento o me deprime” – creo que es un disco donde hay mucha rabia y frustración. Yo he pasado por un periodo muy difícil de mi vida y ahora empiezo a aceptarlo, pero he compuesto influenciado por eso. A mi pareja le han diagnosticado una enfermedad crónica, no puede trabajar, no se encuentra bien, yo tengo niñas pequeñas… ¿Sabes ese tipo de cosas que crees que nunca te van a pasar, que solo le pasan a los demás? Te va todo guay, te dedicas a lo que te gusta, tu chica también, tienes niños, tu casa… y, de repente, se pone mala y todo se esfuma. Y te lamentas hasta que llega un momento en que dejas a un lado la frustración, empiezas a aceptar la situación y empiezas a vivir a partir de ese momento. Me parece que el álbum tiene un poco de eso, sobre todo la primera canción (El Resplandor, que termina con la frase “Salir de esta pesadilla y volver a empezar”), el aceptar las cosas y echarse para arriba aunque estés jodido. El disco anterior funcionó guay, tocamos mucho, nos fue bien, pero luego yo he tenido una mala época con lo que tengo en casa. Además yo vivo en Noruega, un sitio donde la vida es tranquila, sin sobresaltos, donde la crisis económica no les ha afectado y cada vez que venía a España, me encontraba gente que se había quedado sin trabajo, que no les pagaban, todo muy chungo. Hubo un tiempo en que me sentía atrapado y muchas canciones hablan de eso.

“La musica es un analgesico para el alma y una especie de viagra emocional”

HTM- Vaya, sí que han pasado cosas, sí…

J- La verdad es que no sabía si hablar de estos temas en las entrevistas o no, tampoco quiero justificar las canciones, pero al hablar de ello, o cuando haces una canción sobre algo, cuando cantas sobre ello, empiezas a superarlo de alguna manera y la música siempre me ha servido para eso. La música te acompaña, es un analgésico para el alma y una especie de viagra emocional que sirve para sublimar los estados de euforia y alegría. Habrá gente que pensará que soy un tío que siempre está triste, pero puedo ser el más divertido y el más alegre y tengo subidas y bajadas. Y la verdad es que cuando estoy contento no me apetece hacer canciones, me apetece ir a tomarme una cerveza con mis amigos o estar con mis hijas. Es en los momentos bajos cuando tiras de la música. Hay momentos en que necesitas escuchar y hacer música, estás medio jodido y transformas todo lo malo que te ha pasado en una canción y te sientes mejor. Es lo que he intentado hacer siempre, con este disco más que nunca, y ahora que veo las reacciones de la gente, que valora lo que hemos hecho, que lo siente y lo hace suyo, me da paz y alegría ver que todo ha venido de un montón de cosas chungas, lo hemos reciclado y lo hemos transformado en algo positivo. Supongo que La Habitación Roja sigue haciendo “canciones tristes que ponen contenta a la gente”, es una definición que nos dieron una vez, y puede ser, aunque yo no veo a nadie triste en nuestros conciertos, siempre hay una energía positiva y me gusta.

HTM- Esta ese mensaje de esperanza, pero en general se respira nostalgia y no sé si tendrá que ver el que el single haya sido Ayer, el título en pasado…

J- El título en realidad viene de una coña, lo cual desdramatiza el posible drama que puedan tener las canciones, aunque no todas son así. Cuando empezamos a hablar del diseño y los títulos, ganó la opción de crear una imagen corporativa que hiciera referencia a la electricidad, porque este disco es más vibrante y vigoroso en respuesta al anterior, más clásico y más acústico. Hay un sketch de Muchachada Nui sobre un osezno gay que le contaba a su padre que había conocido a otro osito y que se habían hecho unas fotos para un book, y había tanta energía en el estudio que tenían que gritar, “¡Fue eléctrico!”. Nos estábamos mandando emails y hablamos de la electricidad, y alguien recordó el ¡Fue eléctrico! de los osos, y a Marcos, de Mushroom Pillow, que no conocía el sketch, le gustó. Si no piensas en los osos, que nos partimos de risa, tiene su aquel. Y sí, habla en pasado, pero los discos siempre parten del pasado para proyectarse en el futuro. Se puede malinterpretar como que fue eléctrico y se acabó lo que se daba, pero el camino hasta aquí ha sido eléctrico y excitante.

HTM- Destaca la melancolía de La Segunda Oportunidad.

J- En realidad es una declaración de amor en toda regla… El título viene de un programa de TVE sobre educación vial que se llamaba La Segunda Oportunidad. Siempre empezaba recreando un accidente, y hablaban sobre lo que se tenía que haber hecho para impedirlo, se repetía la escena y no pasaba nada. Jugué con eso y con la idea de la película Dos Vidas en un Instante, donde Gwyneth Paltrow coge el tren y pasa una cosa, no lo coge y pasan otras o el tema de las casualidades del Regreso al Futuro, donde cambia cosas del pasado y cambian las fotografías del futuro… Yo me fui de Erasmus a Noruega y conocí a la madre de mis hijas, y eso cambió mi vida y además la conocí como en Los Amantes del Círculo Polar, que decían “eres la casualidad de mi vida”. La idea de la letra es esa, me han pasado una serie de cosas que me han llevado a ti, y si me dieran una segunda oportunidad, a diferencia del programa donde haces las cosas bien y no pasa nada, yo volvería a hacerlo todo igual, para en este caso no volver a estrellarme sino volver a conocerte. Hay mucha gente que me ha dicho que le gusta y me alegra, porque es un tema que me emociona mucho.

“No tenemos nada que demostrar, no le tenemos que hacer ningun corte de manga a nadie”

HTM- Después de más de 15 años de carrera, ¿en qué punto se encuentra La Habitación Roja?

J- Yo me encuentro distinto, más sereno, creo que siempre he sido bastante sufridor, me agobio por las cosas, aunque en apariencia soy tranquilo y no me estreso, lo llevo por dentro. Es un disco que nos ha salido sin querer, y creo que es el que mucha gente estaba esperando de este grupo, es la sensación que tengo. Creo que no tenemos nada que demostrar, no le tenemos que hacer ningún corte de manga a nadie, ni alegrarnos de que alguien se equivocara con nosotros. Es un momento en el cual si uno tiene la posibilidad de ser feliz, hay que aprovecharlo, siempre que no le jodas la vida al vecino, claro. Pau comenta a veces que lo peor no es no tener nada , sino mirar adelante y que ver que el futuro es un desierto, y nosotros ahora tenemos un disco en las manos y un futuro con proyectos y cosas por hacer, y vamos a seguir el camino. Estamos muy a gusto juntos, algunos miembros tienen proyectos paralelos que les llenan también, no hay tiranteces ni malos rollos y nos sentimos afortunados de que haya gente que valore lo que hacemos.

HTM- Y esos proyectos paralelos, hijos, cómo se compaginan con un disco, una gira, el trabajo de estudio, vivir fuera en tu caso…

J- Es jodido, y en mi caso es bastante difícil, ya no solo por vivir en Noruega, que está lejos, sino también por la enfermedad de mi chica, que lo ha complicado todo un poco más. Me ha hecho pensarme que si hago esto, que es un sacrificio para mi familia, no es por dinero sino porque me hace feliz y me hace más fuerte, y gracias a esto soporto vivir en un país donde apenas hay luz y hace mucho frío. Nosotros éramos un grupo de chavales que después de clase se reunía para tocar por las tardes y ahora trabajamos mucho vía Internet, mandando ideas, tenemos un feedback, vamos armando unas maquetas caseras y después nos juntamos en el local de ensayo que tenemos en L’Eliana, el pueblo de donde venimos Jose y yo. Ahí hacemos ensayos intensivos, nos juntamos diez días varias horas al día y trabajamos de forma más concentrada, pero eso nos da más tiempo para trabajar en casa. Hacemos varias tandas y poco a poco van armándose las canciones. Y luego, eso, Ryan Air, low cost y mucho esfuerzo. Cuando estoy de bajón, me digo, “Quién me creo yo, ¿Mick Jagger, viajando en avión para ir a ensayar?”. Y para nada, son casi 4.000 kilómetros de distancia y supone mucho esfuerzo, pernoctar en un aeropuerto si tengo que hacerlo, pasar la noche en un tren para llegar a primera hora, hacer malabares para que salga rentable. Esta última vez tardé 24 horas en venir, pero me salió por unos 150 euros. En plan señorito te saldría por 500, pero no es viable. A pesar de la pesadez de los viajes y el cansancio, los aeropuertos y las estaciones tienen magia, significan movimiento, hay reencuentros, despedidas, es literatura, es muy inspirador. Y en los viajes tengo mucho tiempo para pensar, para leer.

“Hoy en dia hay un culto excesivo a la juventud, hay mucha gente a la cual no le interesa un grupo porque lleva muchos años”

HTM- ¿Qué sientes al ver a la savia nueva que inunda las estanterías y los carteles de los festivales? ¿Nostalgia, envidia, echáis algo de menos…?

J- Mira, Chino de Supersubmarina nos mandó un par de tweets y decía que le gustaba mucho el disco y que éramos una de las razones por las que se dedicaba a esto. Es bonito que alguien te diga algo así. Lori Meyers también comentaban en una entrevista que cuando llegaron respetaban mucho a Los Planetas y La Habitación Roja, y que nosotros habíamos abierto el camino. No sé, creo que somos herederos de una tradición que empezó a tener repercusión en los ochenta: Radio Futura, Golpes Bajos, Gabinete Caligari… ¿Quién me iba a decir a mi que me iban a citar como referencia? Hoy en día hay un culto excesivo a la juventud, hay mucha gente a la cual no le interesa un grupo porque lleva muchos años, hay mucha gente que no nos conoce, pero seguimos adelante porque nos sigue pareciendo válido nuestro discurso. Los comienzos son siempre muy excitantes y la costumbre desgasta, y una banda tiene que madurar y aprender, pero es importante mantener la ilusión, cierta inocencia y frescura. No mola estar de vuelta de todo y creerte que lo sabes todo. Para mi arriesgar no es hacer discos raros, sino decir y expresar lo que sientes a tumba abierta, es lo que siempre me ha interesado de la música.

Veo empezar a estos grupos y mola, además hay un buen momento de público.

HTM- Disteis un concierto exclusivo para los compradores del disco. ¿Hay que hacer este tipo de cosas para vender?

J- No lo hacemos para atraer a la gente, traer a un grupo a tocar a un sitio cuesta pasta, igual no sale rentable. Lo que hemos intentado es premiar la fidelidad. Hacemos un disco porque seguimos creyendo que es chulo tener un vinilo, un formato físico, con las letras, una portada, creo que es un complemento ideal a las canciones. Y es una forma de premiar al público y de compartir un rato con ellos. Fue algo muy distendido y creo que la gente lo supo apreciar, es un detalle que tenemos con nuestros seguidores.

“Yo quiero tener la potestad tambien de decidir si quiero que mis canciones sean gratuitas o no”

HTM- Vosotros empezasteis en una época en la cual la gente se compraba muchos discos ¿cómo veis estos cambios de hábitos y de la industria?

J- Desde que empezamos siempre nos han dicho que era el peor momento para sacar un disco, han pasado los años, y ahora sí que es el peor momento de la historia para hacerlo. Por encima de todo está la música, las ganas de hacer canciones y nos vamos adaptando. Hay muchas cosas buenas con la revolución tecnológica que ha habido, pero todavía estamos en una especie de limbo, no sabemos cómo va a acabar la cosa y creo que hay que buscar un equilibrio justo para todas las partes. Lo bonito es que alguien quiera tu trabajo y que esté dispuesto a darte algo a cambio para que tú puedas dedicarte a ello, me parece justo y lícito, y más teniendo en cuenta que hay muchos contenidos gratuitos y mucha gente que decide que sus canciones o sus libros sean gratuitos. Yo quiero tener la potestad también de decidir si quiero que mis canciones sean gratuitas o no.

“Nos estan recortando las libertades a saco”

HTM- Hablando de revoluciones. Siendo valencianos, hay que preguntar por esa Primavera Valenciana. ¿Cómo la habéis vivido? ¿Qué opináis al respecto?

J- Hemos estado en las manifestaciones. Ya no se trata de política, si no de derechos humanos. La gente tiene derecho a manifestarse, me parece que nos están recortando las libertades a saco y que la gente tiene derecho a protestar por los recortes y por algo tan serio como la educación, porque la educación es el futuro. No hay que invertir en más policía, hacemos las cosas al revés. Esto han sido órdenes de arriba, que si alguien se pasaba, había que actuar, pero nadie se ha pasado, todo el mundo ha visto las imágenes y no se pueden manipular. Me parece normal que la gente salga a la calle, porque estamos pagando una crisis de la que no tenemos la culpa. La gente se harta y se tiene que rebelar. Me alegra que haya pasado en Valencia, porque el resto de España nos ve como un nido de corrupción y es bastante injusto, la gente habla de que la sociedad valenciana está en connivencia con la corrupción y con quienes la practican, y no es del todo cierto. Igual es la tercera parte la que vota al PP en este caso, hay un montón de gente que no vota y si todo el mundo participara y se implicara, a lo mejor la cosa cambiaría. Nosotros apoyamos a la Primavera Valenciana, al Movimiento 15M, hemos formado parte activa de él y apoyamos a los estudiantes del instituto Luis Vives en el cual estudiaron Pau y mi padre. Hay a gente que le jode que nos metamos en política, pero no tiene nada que ver con el grupo en sí. Usamos la fuerza y los contactos que tiene el grupo para hacer llegar lo que pensamos, pero es una cuestión cívica, como ciudadano te sientes responsable ante las injusticias.

por Beatriz H. Viloria

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