Entrevistamos a Lotus Plaza

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Entrevistamos a Lotus Plaza

Conocer a Lockett Pundt y a su alter ego musical Lotus Plaza ha sido para mí una experiencia increíble. La dificultad máxima residía en reconocer al compositor brillante y figura del shoegaze de Lotus Plaza haciéndole preguntas a su otra personalidad. Y sí, lo que pretendo decir es que conocí a dos personas totalmente diferentes el pasado día ocho de noviembre que físicamente eran la misma.

La entrevista tuvo lugar en el barrio de Bidebieta, lejos del centro de San Sebastián. Las nubes se aliaron con Lotus Plaza y derramaron una lluvia constante sobre la ciudad que le dio al encuentro un ambiente más gris que contrastó con el amable y agradable recibimiento de Lockett.

Normalidad, sencillez y humildad. Con estas tres palabras se podría definir muy bien al norteamericano cuya frase más repetida durante la entrevista fue “…i don’t know…”. A cualquiera de los lectores estoy seguro de que le vendrían a la cabeza un par o tres amigos propios que se parecen de forma asustante a Lockett Pundt en una conversación inicial.

Nos contó, siempre con una sonrisa en la boca, que la gira había ido de maravilla y que estaba especialmente contento con el público español, que a su parecer tiene algo especial que les hace vivir más la música en directo. Tanto de Madrid como de Barcelona salió con la sensación de no haber sido su mejor concierto a nivel interpretativo pero sí a sentirse arropado por el público.

¿Por qué fue creado Lotus Plaza? Inicialmente el proyecto surgió con la idea de dar cabida a las composiciones de Lockett que no tenían cabida en Deerhunter, así que al hacer algo nuevo se acordó de la primera vez que tocó con alguien que se entusiasmaba realmente con la música y llamó a su primer álbum con el mismo nombre de la banda que formaron. Ese alguien era Bradford Cox. El nombre de su extinta banda y del primer largo de Lotus Plaza es The Floodlight Collective.

Cuando pregunté cuál era la diferencia entre la propuesta musical de Deerhunter y la de Lotus Plaza me respondió que, aunque musicalmente a la hora de componer y al tocar en el escenario hacía lo mismo (añadiendo la labor de componer para un sintetizador), el concepto que estaba tras Lotus Plaza para él era algo más personal. Y era más personal porque en Deerhunter compone y toca para unos compañeros definidos y en su proyecto personal puede adaptar la banda a intereses compositivos. La razón parecía ir un poco más allá y daba la sensación de que, sin más explicación, Lotus Plaza tiene más de Lockett de lo que tiene la banda para la que compuso Desire Lines.

Lockett Pundt toca y compone las partes de todos los instrumentos que aparecen en el último álbum de su proyecto personal: Spooky Action At A Distance. El primero de todos en orden cronológico fue la guitarra, y nos aseguró que tiene una batería en casa después de que sus padres no le dejaran tener una cuando era más joven que toca prácticamente a diario. Puede mantener el ritmo y componer fácilmente con la batería y, de hecho, lo considera hasta un divertimento.

Black Buzz, además de ser mi canción favorita de Spooky Action At A Distance, considero que está descolgada del resto del álbum. Como si Black Buzz y el disco al que pertenece fueran dos cosas completamente distintas y así se lo hice saber a Lockett. Él confesó que realmente no era intencionado, pero que el corte era el más personal debido a que fue compuesto tras pasar grandes dificultades un miembro de su familia. Los teclados que cierran la canción con aires de esperanza nos contó que eran para suavizar la atmósfera que se crea y transmitir que la situación acabó resolviéndose bien.

A la pregunta de si considera que hay grupos actuales que suenen en la onda de Lotus Plaza respondió con una humildad no fingida que él es el peor de sus críticos y siempre ve con mejores ojos lo que hacen los demás que lo que hace él, de modo que decir que hay grupos que suenan al suyo se le antojaba complicado. Así pues, continuamos la conversación sobre la escena shoegaze y le pregunté qué pensaba sobre el próximo lanzamiento de My Bloody Valentine. Lockett explicó que él había estado escuchando desde muy pequeño a los compositores de Loveless y que, al igual que la Velvet Underground eran míticos para él. Tras pedirle una respuesta que no fuera tan “políticamente correcta” acabó diciendo que sentía bastante inquietud y una especie de miedo de fan de que hagan algo extraño y raro.

¿Qué está pasando hoy en día que una banda con un sonido tan específico y no enfocado para el gran público puede dar conciertos a nivel internacional con un recorrido de solo dos discos? Lockett consideró que esto sería imposible para una banda de su trayectoria en los años ochenta y agradeció la labor de blogs, medios e internet en general. Me vi obligado entonces a preguntarle que qué sucedía con tanta humildad. ¿Acaso no se ha ganado con Lotus Plaza el puesto que ocupa en la corriente musical actual? El compositor de Monoliths me aseguró que estaba muy orgulloso de lo logrado y que lo mejor para él de componer y tocar música era poder viajar para enseñarla, pero achacaba más a la suerte e internet la ocasión de girar internacionalmente que a méritos propios.

Uno de los momentos más importantes de la vida de Lockett y que ha marcado probablemente su presente musical fue conocer a Bradford Cox. Al preguntarle qué es lo que pasó exactamente, el de Georgia no se refiere a nada en concreto, sólo expresa que no entiende por qué Bradford se fijó en un chico que no hablaba nunca y por qué iba tras él para forzarle a tocar juntos. Describió a un Cox carismático e insistente y a sí mismo como alguien tímido, introvertido y sin mucho interés. Antes de conocer al alter ego de Atlas Sound, lo único que hacía Lockett de música era tocar con sus amigos sin ninguna finalidad que no fuera pasar el rato.

Entrevistamos a Lotus Plaza

Así que seguimos charlando a cerca de su trayectoria musical y le inquirí por si él notaba una diferencia cualitativa tan grande entre su primer largo y el segundo como la que se ha visto reflejada en la prensa musical, a lo que contestó que claramente había sido muy grande. No sólo por la experiencia que había adquirido sino por el concepto del álbum. Mientras el primero había tenido por objeto aunar todas aquellas canciones que quedaron fuera de Deerhunter, el segundo había sido un trabajo cerrado, con un sonido definido y ideas creativas que caminan todas en la misma dirección.

Tras la entrevista me pregunté dónde estaba ese chico frío y tímido del que hablaban los demás, incluso él mismo. Tal vez con treinta años a sus espaldas esa parte de su personalidad había ido desapareciendo hasta ser irreconocible. Una vez hubo empezado su concierto comprobé la transformación que se operó. Unos ojos extraños y sin el calor de la entrevista observaron a los presentes, desde muy lejos, desde lo profundo de una timidez que se fue perdiendo en el tiempo y que regresa a visitarlo al subirse al escenario. Desde un frío familiar y triste sonó la voz grave y los punteos de guitarra que trajeron consigo momentos de trance musical.

Entonces quise preguntarle de dónde había salido toda esa tristeza, toda esa densidad musical que evocaba la soledad. Cuándo sería el fin del mundo, si Dios existe realmente, si nuestros hechos trascienden y el mundo sería lo mismo sin nosotros mismos y a tantas otras cosas que tuve la seguridad de que tendría respuesta aunque sólo fuera efecto de la música.

Tras el concierto volví para verlo y felicitarle, pero el cambio inverso se había producido. De nuevo el chico amable y simpático que aparenta cinco años más joven estaba ante mí, de modo que la única pregunta que pude hacerle fue si iba a visitar España el próximo verano. Como respuesta sólo pudo sonreír.