Entrevistamos a Deer Tick

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John McCauley es alguien peculiar. La personificación de Deer Tick es poética, rebuscada, una madriguera de túneles infinitos que se entrecortan entre sí y ocultan el significado de lo que realmente quiere decirnos. Hablamos con él y nos encontramos con eso y mucho más, un hombre interesante y pasional con su trabajo que nos habla sobre los baches de la vida, cómo lidiar con la tormenta a través de su último álbum, ‘Negativity‘ (Partisan Records, 2013) y lo que el futuro depara.

¿Cuál fue vuestra inspiración para el álbum?

Somos compositores, tanto por vocación como por profesión. Nunca paramos de digerir experiencias para inspirarnos e inspirarnos para crear. Cualquier cosa, desde el sonido de una palabra, el mechón de pelo en la frente de una mujer, hasta la oscuridad detrás de tus párpados puede gestar una canción. No podría recordar cada picadura individual, pero más ampliamente, más contextualmente, puedo decir que fueron nuestros éxitos y nuestros fracasos los que inspiraron nuestro álbum. Nuestros éxitos y fallos al crear y mantener la familia, existir como artistas dentro de una industria y enfrentarse al proceso creativo con toda su quimera inspiraron el álbum.

¿Qué representa este álbum para vosotros?

Catarsis enfocada. Extirpar un tumor, la cicatriz de lo que se convierte una visión beatificadora.

¿Qué motivó su creación?

La necesidad de creación destructiva, o destrucción creativa, acompañada por la confianza que sientes al trabajar con personas a las que respeto y quiero.

Cuando empezasteis a hacer el disco, fue una época difícil para tí, John. ¿Cómo afectó a la hora de componerlo?

La desesperación y los hábitos a los que invita pueden ser debilitadores. Si mi prometida y yo nos separásemos, por ejemplo, yo me deprimiría. Yo podría responder a esta depresión metiéndome de cabeza en un mar de cocaína y alcohol. Pero al permitir a esa depresión resbalarme completamente, sería capaz de cruzar al otro lado. Las tempestades y abatimientos de la vida pueden arruinarnos en un momento. Pueden tensar nuestra voz, debilitar nuestra pasión, criar un hastío vacuo. Pero además nos da algo sobre lo que escribir, la arcilla para moldear en una nueva vida y un nuevo amor. Y nuevo trabajo.

¿Cómo describirías el álbum si fuera una imagen?

No se me ocurre ninguna imagen mejor que la que usamos para su portada: un precioso cielo azul, un brillante avión amarillo arrastrando un cartel que lea en rojo “NEGATIVITY“.

Hay alguna diferencia en las influencias de vuestro anterior trabajo al nuevo?

Sí y no. Nos siguen emocionando lo que emociona a la gente. Pero hemos madurado como personas y como artesanos desde que ‘Divine Providence’ (Partisan Records, 2011) fuera escrito y grabado. A veces eso nos satura. A veces nos hace más sabios. Pero, en algunos aspectos, igual de entusiasmados y faltos de elocuencia como siempre.

Entrevistamos a Deer Tick 1

¿Es la primera vez que hacéis dos álbumes seguidos con la misma formación. ¿Esa estabilidad brinda algo al disco?

Desde luego. Hemos estado trabajando juntos como quinteto desde 2010. Hemos pasados más horas juntos de gira, tocando, grabando o simplemente saliendo de las que podría contar. Quiero a mis compañeros como hermanos, como camaradas. Y la comodidad que siento con mis compañeros de grupo hace que me sienta cómoda en el estudio; todos sabemos que queremos hacer el mejor disco del mundo. La pregunta es, ¿cómo?

¿Cómo va la gira?

Estoy en un aeropuerto ahora mismo, esperando un vuelo para nuestro siguiente concierto. Me siento como un caballo de carreras en un redil, dando patadas a la puerta, ansioso por que se abra. Creo que esa expectación significa que la gira está yendo bien.

¿Tenéis alguna fecha más por confirmar? ¿Vais a venir a España?

Sí. Planeamos dejarnos caer en 2014, pero aún no hay nada confirmado.