Entrevistamos a Javier Gallego

0
2416

Quedamos con Javier Gallego en la puerta del edificio donde se fabrican todos los programas de la Cadena Ser, incluido esta segunda versión de su programa ‘Carne Cruda’ que es un espejo de la primera. El poeta, porque desde hace meses Gallego es oficialmente un poeta gracias a su debut ‘Abolición de la pena de muerte’, se enciende un cigarro y charla sobre profundas vanidades mientras buscamos un lugar donde tomar un café. Acabamos en una librería cafetería, no podía ser más apropiado. La conversación comienza por su libro, un desgarradora obra donde el periodista se ha desnudado para el lector. Poco a poco y pasando por su faceta como músico, el cabreo comienza a emerger: el gobierno, RTVE, el Ayuntamiento de Madrid…

La poesía, como la droga

HTM – ¿De dónde surge ‘Abolición de la pena de muerte’? ¿Y por qué ahora?

Javier Gallego – El título puede parecer reivindicativo pero el libro habla de las pérdidas cotidianas, los rechazos, lo que se abandona… Las muertes diarias y la pérdida como símbolo. Es un poemario muy íntimo, ha sido casi un desnudo integral. Para mi la poesía es un vehículo hacia la expresión privada que me viene de mi pasión por la escritura. Llevaba haciendo poesía desde hace bastantes años. En privado, como diría Aznar. Me atreví a enseñar los poemas a gente cercana, los moví, varias editoriales se interesaron y me decidí por Arrebato, una librería de Madrid que vende libros de segunda mano. Me gusta el trato cercano con ellos, cuidan mucho la relación con el autor.

HTM – No te separas del ámbito independiente…

J. G. – Creo mucho en esa cultura, es en la que me he criado musicalmente y es el ambiente en el que me muevo. Además en el caso de la poesía yo no tengo cabida en un lugar más grande, no soy conocido y no puedo aspirar a más. Pero estoy muy contento de estar ahí.

HTM – ¿Qué fue más complicado, vomitar los versos o recitarlos en público?

J. G. – La escritura fue una necesidad en una época oscura y difícil, necesitaba quitármelo de dentro. Aunque esto no elimina el dolor, sí lo hace más soportable. Es una forma de purga. Y compartirlo y hacerlo público no me ha parecido difícil. Lo planteamos como un espectáculo casi musical con momentos de cercanía con la voz y a veces con un ambiente más pop, una especie de poemario-canción. Cuando uno escribe algo se desprende de ello, es casi más del lector que mio. Es casi una obra ajena.

[quote_box_left]Puedes escuchar ‘Carne Cruda’ todos los miércoles y viernes de 16.00 a 17.00 en la web de La Cadena Ser. Además Javier Gallego acompaña a Àngels Barceló los lunes, miércoles y viernes en ‘Hora 25’ a las 21:45h.[/quote_box_left]

HTM – ¿Y como es ese proceso creativo?

J. G. – En el momento de la escritura entro en cierto trance. Tiene relación con los narcóticos, tiene algo de adicción, es comparable a las drogas. Te sales de ti mismo, es como si alguien tomara posesión de ti. Cuando vuelves te sientes ajeno ¿Dónde he estado?

HTM – ¿Crees que la poesía es maltratada en los medios?

J.G – No está maltratada, no está tratada.

HTM – ¿Es posible que la relación del escritor y el lector esté mermada?

J. G- No es cuestión de culpar a nadie. Hay una parte de responsabilidad de los poetas, de una poesía demasiado oscura, demasiado crítica, cerrada, ombliguista… pero también es un problema educativo. La cultura en España no ha fomentado la lectura de poesía. Si enseñas a la gente a leerla y disfrutarla se creará afición. Hay muchas pequeñas editoriales que están haciendo muy buen trabajo de acercamiento a través de espectáculos o recitales más originales y atractivos para el público.

HTM – ¿De qué manera se puede llamar la atención del lector?

J.G – La poesía tiene que colonizar la calle. Un buen ejemplo es el Neorrabioso, un poeta que se ha vinculado con el 15-M y ha dejado sus versos por las paredes de la ciudad. A la gente le ha llamado la atención, empezó a informarse y ha acabado publicando libros. Aunque sigue siendo un fenómeno minoritario.

Y entonces supe que sería batería

HTM – ¿Porqué elegiste la batería como tu instrumento?

J. G. – Hice un viaje a EE.UU. para estudiar inglés y tuve la suerte de caer en una familia que llevaban una especie de circo-cabaret donde uno de los miembros era batería profesional. Este hombre llevaba tocando desde que tenía uso de razón, cuando le vi en el estudio se me fue la cabeza. Tenía 15 años y cuando volví a España la decisión era inamovible, había que comprarse una batería y aprender a tocarla.

HTM – ¿Qué tal en Forastero, tu nuevo grupo?

J.G. – El grupo es una alineación de astros. Lo formamos gente que toca en muchas bandas y yo que solo me dedico a Forastero. Ellos sí que son verdaderos astros: Abraham Boba, teclista de Nacho Vegas o León Benavente, Javier Díez Ena, Daniel al saxo y Javier Colis a la guitarra. Son gente muy activa que está metida en mil historias, esto es bueno porque le da al grupo enorme variedad de influencias, estilos y gustos, pero también dificulta mover el grupo. Ahora mismo estamos planeando la grabación de un disco. Abraham está muy liado con León Benavente, está tocando por toda España. Igual buscamos a un sustituto temporal para Abraham. La idea es grabar ya y empezar a moverlo.

HTM – ¿Qué grupos te gusta llevar al programa?

J.G.- Me gusta la variedad estilística. Han pasado estilos muy distintos, del punk al rock, lo que llamamos el indie, el folk, el jazz… Ha habido una pared estilística muy amplia porque el programa ha querido ser un reflejo del panorama musical en todas sus formas. No hemos puesto límite a nada. Intentamos apostar por gente a la que no se le suele dar esa oportunidad. Siempre dentro de unos parámetros de calidad, es decir, que tu veas que tienen una proyección.

HTM – ¿Recuerdas algún grupo que comenzara a pegar fuerte después de haberlo llevado al programa?

J.G. – Pues algunos han tenido cierta suerte después de estar en el programa. El otro día tuvimos la segunda visita de Guadalupe Plaza. El primer acústico que hicieron en radio fue en ‘Carne Cruda‘. Pero ellos han llegado donde han llegado por cómo son, no tenemos ningún mérito realmente. Luego hay varios ejemplos en los que creo que acertamos como con Smiling Bulldogs, un grupo de Jerez que a raíz de salir en el programa le empezaron a llamar. Y últimamente La M.O.D.A. (La Maravillosa Orquesta Del Alcohol), que son los Mumford and Sons españoles, para que me entiendas. Neo folk aguerrido y cierto toque rockero en directo. Estos tipos ayer estaban en un programa de la Ser, ya empiezan a sonar. Con nosotros vinieron cuando habían sacado un primer disco y me impresionaron. El mérito no es de ningún programa de radio, pero puedes hacer que tengan más visibilidad.

Política y medios de comunicación

HTM – ¿Cómo ha sido el cambio de Radio 3 a La Cadena Ser?

J. G.- La salida de Radio 3 fue triste y desgarradora. Estábamos haciendo un trabajo cada vez más valorado, habíamos conseguido voces más minoritarias que se proyectaban en esa pequeña isla. Para mi fue un pequeño desgarro, fue como si me echaran de casa. Tuvimos el apoyo de la gente y eso paró el golpe y permitió que La Ser se interesase por nosotros. Lo único que echo en falta es tener antena. Creo que estamos haciendo unos programas muy trabajados que merecen la pena. Estamos funcionando muy bien en las redes, es uno de los más escuchados de la web. Ahora mismo tiene más difusión el altavoz tradicional de la radio. Yo antes vivía en las casas de quien escuchaba Radio 3 y ahora voy puerta por puerta.

HTM – ¿Se acabará en algún momento la politización de los medios?

J.G. – No podemos dejar que los medios públicos estén en manos del poder. No podemos acostumbrarnos a ello ni asumirlo con resignación cristiana. La derecha de este país tiene la intención de eliminarlos una vez que los ha usado como aparatos de propaganda. Lo vimos en casos como el de Canal Nou, que se convirtió en una parodia de informativo hasta Telemadrid o la televisión de Castilla la Mancha. Los políticos los utilizan como aparato propagandístico, pierden la confianza de gran parte de los espectadores y cuando dejan de ser rentables porque no hay nadie que los vea dicen que los medios públicos no funcionan. No es el medio público el que no funciona sino el gestor. Debería establecerse por ley que cualquier gestor público que diga que lo público no funciona dimita en ese instante, ¡está declarando su ineficacia!

El periodismo tiene que ser contra poder, no cuarto poder

HTM – Hubo un momento que RTVE era casi un bastión en cuanto a la libertad de su línea editorial…

J. G. – El PSOE, que no sé si llamarlo centro derecha o centro, también los ha manipulado y censurado. Sin embargo, con Zapatero se consiguió una independencia y esto es innegable, era una época con una gran neutralidad. Hacíamos programas como el nuestro y no había presiones de ningún tipo. Los ciudadanos tenemos que luchar por ello. Nos falta una reacción como sociedad.

entrevistamos-javier-gallego

HTM- Los periodistas solo se quejan cuando ya no se puede hacer nada…

J. G. – A mi me pasó que cuando estaba en RTVE y llegaron los rumores de que iba a entrar el PP y nos iban a quitar el programa, había periodistas que se resignaban y decían: ‘bueno esto es así, cuando vienen unos esto es de una forma y cuando vienen otros…” Tenemos que luchar contra eso, ¿para qué nos hemos hecho periodistas? Tenemos que defenderlo aunque nos la juguemos. Hay muchos tipos con carné de periodista trabajando como si fueran parte del aparato propagandístico, tanto del gobierno como de un partido político. Periodistas que van de carril defendiendo de tertulia en tertulia los discursos de diversos personajes políticos. La complicidad del periodista con el poder mata el periodismo. El periodismo tiene que ser contra poder no cuarto poder. Tapando ciertas cosas los periodistas estamos haciendo un flaco favor a la democracia.

HTM – Y con la cultura en Madrid… más de lo mismo

J.G. – Tenemos que echarlos ya porque están desmantelando el país. Están vendiendo servicios públicos que hemos estado pagando durante décadas. La política cultural del Ayuntamiento de Madrid es una política de rentabilidad: la sanidad sólo si es rentable, la cultura sólo si es rentable… La sanidad o la cultura deben ser inversiones, no gastos. Una inversión para nuestro propio patrimonio. Aquí se lo estamos dando a manos privadas para que la comercialicen. Han vendido hasta paradas de metro, cualquier día van a vender personas, bueno prácticamente lo han hecho ya con el rescate a los bancos…