[dropcap type=”1″]E[/dropcap]l 3 de julio del ‘71 aparecía en la bañera del 17 de Rue Beautreillis de París, el cuerpo sin vida de un lagarto que fue rey. Jim Morrison fallecía a los 27 años sin conocerse bien los hechos, sin saber siquiera si hubo un culpable de que el líder de The Doors acabase enterrado en Père-Lachaise. Hasta ahora. Porque ya sabemos quién lo mató. O al menos así lo ha dicho Marianne Faithfull a la revista Mojo. ¿Y qué tiene que ver una mujer de 67 años en toda esta historia?

Faithfull tiene edad de jubilada y una vida demasiado larga para escribirse minuciosamente en estas líneas. La entonces joven británica pasó parte de la segunda mitad de los años sesenta en los brazos de Mick Jagger. El cantante de The Rolling Stones había encontrado en ella a un caballo salvaje con el que aderezar su vida, una cabellera rubia con cara de inocencia, Keith Richards hecho mujer. Marianne Faithfull nació en una familia de aristócratas, niña rica que decidió complicarse en busca del arte, la vida mundana y el rock & roll.

La joven comenzó a moverse en los círculos más modernos de Londres en busca de una carrera musical. Así conoció a Jagger y conectó con su banda en el mejor momento de los Stones. Pero Faithfull siempre quiso más. Abandonó a su marido para irse a vivir con el cantante y así se inició una relación a tres, porque Faithfull también comenzó a abrazar cada droga que podía caer en el seno de una banda que contaba en sus filas con Richards.

Pero todo aquello se acabó. La relación sufrió constantes altibajos. Cada vez estaba más enganchada y Mick Jagger saltaba de cama en cama sin soportar la idea de que la joven aristócrata y yonki hiciera lo propio. Todas las decepciones salpicaron en ‘Sticky Fingers’ (Polydor, 1971), el álbum en el que Jagger expuso toda su rabia y corazón. Y Marianne Faithfull inició su peor periodo y el desencadenante para conocer quién fue el tipo que mató a Jim Morrison.

¿Quién es mejor que una estrella del rock para conseguir drogas? Un camello. Un camello rico y con contactos. La inglesa conoció a Jean de Breteuil cuando su relación con Jagger llegó al final. Breteuil tenía una vida aún más salvaje que la suya. De familia burguesa, el francés se había dedicado a dilapidar su herencia con montañas de caballo y gracias a sus contactos acabó convirtiendo en el dealer de los rockeros. Una estrella que se dedicaba a repartir la heroína entre gente como el propio Keith Richards.

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Según cuenta Faithfull a Mojo, en aquel verano del ’71, Jean de Breteuil y ella viajaron hasta París en lo que parecía algo más que un viaje romántico. Mientras el camello llevaba su mercancía hasta la calle Beautreillis, la cantante relata que prefirió quedarse tomando barbitúricos en la habitación del hotel donde se alojaban porque sabía que pasaría algo malo. “Podía sentir los problemas”, afirma la ahora sexuagenaria. “Se fue a ver a Jim Morrison y lo mató. Es decir, estoy segura de que fue un accidente”.

Las sobredosis nunca suelen tener más culpables que el propio consumidor, un riesgo que el inyectado-esnifador-fumador asume como consecuencia de su decisión. La muerte de Morrison tiene muchas realidades, tantas como tuvo su vida. La única verdad es que al Rey Lagarto lo encontraron en la bañera de su piso. Otras fuentes afirman que Morrison acabó con su vida en los servicios del club Rock and Roll Circus y que fueron los que le habían proporcionado la droga los que llevaron el cuerpo a su apartamento para tratar de reanimarlo. Complicado conocer la realidad.

También es difícil saber si las palabras de Faithfull son realidad o solo se trata de una nueva estrategia para promocionar su nuevo álbum, ‘Give My Love to London’ (Naïve, 2014), previsto para finales de año y que vendrá seguido por una gira para celebrar su boda de oro como cantante. Según afirma, se ha atrevido a contarlo todo porque hace un tiempo una periodista le acusó de ser la culpable de la muerte del líder de The Doors. ¿Por qué mataste a Jim Morrison?. De todos modos, y como dice la propia artista: “Todo el mundo conectado a la muerte de ese pobre tipo está muerto. Excepto yo”.