Roger Waters (Palacio De Los Deportes) 25.3.2011

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Roger Waters tenía una cuenta pendiente, un muro que montar y destruir en España desde hacía más de 30 años. Y lo consiguió. Puede no gustarte Pink Floyd pero lo que se vivió el viernes en el Palacio de los Deportes de Madrid es algo que va más allá de la música, del espectáculo y de todo lo relacionado con los shows en directo. Que un tipo con 66 años sea capaz de verse envuelto en una gira mundial con un espectáculo de tales características y que además sea el mejor espectáculo nunca visto es difícilmente explicable.

Si, tal vez una mirada fanática de Waters y de Pink Floyd esté aporreando las teclas intentando meter cuantos halagos puedan entrar en esta crítica. Tal vez el éxtasis de compartir, junto a las más de 60.000 personas privilegiadas que pueden decir que vieron The Wall en España, perdure días después de la vivencia. Pero no es para menos. La difícil personalidad de Waters se tornó majestuosa delante y detrás de ese muro. Comenzó el mejor concierto que uno puede llevarse a la otra vida.

Más de dos horas de show, el gran muro levantado poco a poco, canción tras canción, las marionetas gigantes, la calidad del sonido (debe ser el concierto con mejor calidad sonora nunca escuchado), todo y cada uno de los elementos confluían uno tras otro dando la sensación al espectador de que siempre se estaba perdiendo algo. Cuando había una pirotecnia brutal que asustaba a los propios músicos, a la vez emergía una proyección con multitud de mensajes y una marioneta aparecía desde lo más alto del Palacio, un avión se estrellaba contra parte del muro y provocaba una explosión. Cuando aparecía un músico a lo alto del muro, desde el otro extremo aparecía la clásica escena de Waters sentado en una habitación que sobresalía del muro que los fans hemos visto una y otra vez en los videos de hace 30 años. Todo tan difícil de explicar con palabras como encontrar el motivo de que Tonterías las justas haga reír a alguien.

La obsesión de Roger Waters por crear el espectáculo final tuvo su recompensa y el tiempo y la tecnología han conseguido que el británico cree un propio mundo de un concierto. Lo dicho, ni un pero, ni una nota negativa a excepción de que el show no durase eternamente y que no haya muchas más posibilidades de volver a repetir el concierto. Bueno. Hay otra. Que uno siempre va a tener la sensación de que no verá nada mejor. Nunca.

J.Castellanos

  • Completamente de acuerdo con todo lo que has escrito.
    He tenido la suerte de ser uno de esos 60.000 espectadores que han presenciado The Wall en España, lo hice el pasado 9 de Marzo en Barcelona, y desde luego aunque he visto anterior mente cuatro conciertos de Roger Waters y uno de Pink Floyd, nada comparable con este macro-concierto para mi también es el mejor de mi vida, sobre todo en lo que a sonido se refiere, salí de allí anonadada, como flotando en una nube y así continuo!! Siempre soñé con ver The Wall en directo, es un sueño que Roger a hecho que se cumpla!!