American Hustle | VV. AA.

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David O. Russell es el nuevo director mimado de Hollywood, su ascenso al éxito le vino con ‘The Fighter’ (2010). Gracias a esa oscura película sobre boxeadores le llovieron las nominaciones. Después repitió éxito con ‘Silver Linings Playbook’(2012), la película con la que la Academia encontró a su nueva actriz fetiche, esa macarra sexy y espontánea llamada Jennifer Lawrence. El último bombazo se titula ‘American Hustle’ (2013) una película que opta a todos los Oscar importantes este domingo pero que a pesar de acumular premios le sobra metraje y tiene un guión bastante flojo. Una historia con delirios de grandeza que se cae por su propio peso.

Sin embargo, O. Russel realiza un retrato de perdedores crudo y salvaje que acompaña con una banda sonora repleta de canciones que caminan entre lo obvio y lo exquisito. Canciones como ‘10538 Overture’ de Electric Light Orchesta o ‘A Horse with No Name’ de America embadurnan el metraje lanzando cierta melancolía. Esa que acompaña a los amantes protagonistas, una maravillosa Amy Adams y un Christian Bale de buche infinito. Una amarga y redentora historia de amor con varios clímax que se ensalza como lo mejor de la película.

El tono turbio de una trama llena de tramposos y mentirosos se rompe con números musicales cercanos a la comedia negra o a la bendita vergüenza ajena, esa que no te deja acomodarte a gusto en la butaca pero que divierte y mucho. La hilarante escena de Lawrence cantando ‘Live and Let Die’ mientras limpia la casa es uno de esos momentos antológicos que quedan grabados en la retina.

Las mejores escenas divagan en esa reunión de todo el casting en una fiesta donde las caretas de los estafadores relucen más que nunca. Las falsas aventuras se nutren de bailes de máscara sin máscara. El falso romance entre el personaje de Bradley Cooper y Adams es el espejo de ese matrimonio con heridas de Lawrence y Bale y, por encima de todo, una historia de amor verdadero que duele y mucho, esquive o no –no desvelaremos nada- a la gran estafa que podemos llamar vida.

Tan lejos llega el tramposo mensaje de la película que la banda sonora no es más que un cúmulo de temas donde se intercalan piezas de museo como Donna Summer, Elton John, Tom Jones o los Bee Gees, éxitos de los 70’ que nacieron y murieron en aquella década para no resucitar jamás. Pero qué sería de la película sin esa pantomima de baile que se echan Bradley ‘ricitos’ Cooper y esa Adams de escote eterno con ‘I Feel Love’ de fondo.