Red Hot Chili Peppers vs Foo Fighters

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Red Hot Chili Peppers en pared de ladrillo

Los pocos grupos que consiguen llenar los estadios son de años pasados. Son grupos que proyectan la luz de tiempos mejores como cabezas de cartel de los festivales más multitudinarios del mundo. La costa oeste de EEUU ha sido una gran cuna de esos ídolos internacionales, de los que quedan grandes representantes, como Red Hot Chili Peppers Foo Fighters, dos grupos con estilos muy diferentes, pero que tienen una cantidad de acólitos inconmensurable. Con una discografía amplia y una experiencia sobre las tablas a prueba de bombas, ¿cuál de estos dos platos fuertes es tu favorito? No te pierdas el combate de estas grandes bandas en Hablatumúsica.

El tener que realizar una comparación entre los Red Hot Chili Peppers y Foo Fighters es tan complicado como comparar a Jesús con Dios, a Cristiano Ronaldo con Leo Messi o a Urdangarín con Bárcenas. Se trata de dos bandas míticas dentro del panorama del Rock Independiente norteamericano que, como el ron añejo, han envejecido perennes y ajenos a la industria musical en un entorno paralelo a ella gracias a los años en una barrica de roble.

Hablar de los Red Hot Chili Peppers es hacerlo del espíritu y concepto clásico del espíritu más moderno del rock ‘n roll en estado incandescente. ¿Qué se puede esperar de una banda que se hizo famosa, en sus inicios en Los Angeles, por tocar desnudos sobre un escenario sin pudor ninguno? Pues o que eran unos flipados al más puro estilo Ramoncín en la SGAE o que llegarían a convertirse en unos genios.

 

A pesar de los múltiples cambios en su formación, la banda se ha mantenido unida y firmemente comandada por el capitán Anthony Kiedis.  Éste dirige el grupo con el mismo fuego interior e intensidad que Hades el inframundo, arrastrando las almas de sus fans a ese estado de locura transitoria del cual jamás podrán volver. Otro dato que nos indica la relevancia de la banda californiana es que, si le preguntas a alguien sobre la banda de Dave Grohl, poca gente podrá decirte más maravillas de un músico como de este increíble multiinstrumentista. Por otro lado, la gran mayoría de la población mundial sabe quién es “FleaBalzary (bajista de esta diabólica banda así como colaborador con una lista casi infinita de grupos), Kiedis, Chad Smith o su ex guitarrista durante dos etapas diferentes, John Frusciante. Y es que el cuarteto de Los Angeles es casi incomparable en sus atributos. O si lo es, es siempre a mejor.

Gracias a estos increíbles músicos, la versatilidad de los Red Hot ha sido siempre más que palpable y, durante años, la banda de Keidis compaginó su adicción a las drogas con la fusión de numerosos estilos de música diferentes como el funk, el punk o el rock, entre otros. El resultado, obras maestras como Blood Sugar Sex Magic (fruto de una de las etapas más “yonkis” de la banda), Suck My Kiss o Californication. RHCP tiene un estilo francamente inconfundible e inimitable. ¿O es que alguien me podría decir algún grupo que se les parezca musicalmente hablando?

Caso contrario es lo que ocurre con mi admirada banda Foo Fighters, fácilmente comparable, por ejemplo, con el arduo y genial trabajo de Pearl Jam. El “Savoir Faire” tan variado de Flea & Company es quizás la rémora principal de Foo Fighters en este combate sin cuartel, ya que Grohl y los suyos se han quedado enclaustrado en su estilo post grunge, únicamente aderezado por tintes más alternativos en algunos de sus temas. No dudo de su valía ni de su capacidad creativa, nada envidiable a la de otros genios de la música, pero se han quedado hundido en unas arenas movedizas de las que difícilmente podrán salir.

Más de 28 años de carrera musical avalan a RHCP como uno de los grupos más prolíficos, musicalmente hablando, del último cuarto del siglo XX. Diez álbumes de estudio fusionando estilos sin control para conseguir uno propio, o canciones como las archiconocidas Californication, Scar Tissue u Otherside son la mayor garantía de su éxito.

Esta banda ha conseguido enamorar, seducir y llevar al Nirvana a más de uno. Y me encantan Foo Fighters pero a mí no me vas a convencer.

Teniendo en cuenta que los géneros de ambas bandas precisan de factores diferentes a la hora de “cuantificar” su calidad, empezamos ya enrevesados, así que trataré de hacerlo de la manera más simple posible: Dave Grohl. Es un punto sencillo pero determinante. Sin desmerecer  la enorme calidad que atesora, por ejemplo, Flea en RHCP, el líder de Foo Fighters es fácilmente –con un margen de error de uno o dos- el músico más polivalente y talentoso que hemos visto aparecer en los últimos 20 años de historia. Como batería es un maestro incuestionable, tanto en su técnica como en su creatividad en la invención de ritmos que hablan por sí mismos, casi con una melodía intrínseca emanando de sus timbales, como en My Hero y otros tantos ritmos ya clásicos desde Foo Fighters (1995) hasta There Is Nothing Left to Lose (1999); y la competencia es feroz, pues Chad Smith es otro genio a las baquetas.

El hiperactivo cantante de Washington dio a luz a la banda como un proyecto en solitario, oculto tras el pseudónimo de Foo Fighters, demostrando su calidad como multiinstrumentista y como compositor tanto en los temas más duros, como en su fehaciente talento a la hora de crear melodías de pop imborrables en la memoria, como Best of You, Times Like These o Walk. Pero además ha sabido rodearse bien. Cediendo las labores rítmicas a Taylor Hawkins, el contundente bajo de Nate Mendel, la rabiosa guitarra de Pat Smear y la estudiosa musicalidad de Chris Shiflett, todos ellos han formado un conjunto sin fisura alguna que está alcanzado su mayor esplendor en la actualidad, lo que me lleva al siguiente punto.

Las carreras de ambos grupos recorren una trayectoria simétricamente opuesta. Mientras los californianos trataron de sobrepasar los límites del funk con su Californication (1999), desde entonces han transgredido tanto su propia personalidad, que sus posteriores álbumes denotan un recorrido descendente. Sin embargo, los del Grohl han apostado por la faceta acústica, tantean el pop, el grunge, incluso los ritmos jazzísticos de Stacked Actors, y ello siempre ha empujado la banda hacia un nuevo estrato de calidad, siempre superior. Su ascendente carrera ha logrado expandir su zona de confort (que suele hundir la percepción de los fans) y hacer de esto el arma para cumplirlo. Lo único que comparten White Limo y Home es la calidad y la ejemplificación de que la versatilidad es un plus.

Sus directos son, además, un mundo aparte. Poca gente toca durante más de dos horas y media, más de veinte temas y mantiene la misma intensidad de principio a fin. Las capacidades de Grohl como frontman son inauditas, con una naturalidad y una cercanía que imbuye a cualquiera que presencie su espectáculo. Con RHCP Anthony Kiedis no te hace sentir esa pasión, esa sensación de estar formando parte de algo especial, simplemente ves una banda que, incluso con su ingente cantidad de temas excepcionales, actúa delante de ti y luego desaparecen. Ninguno hace uso de parafernalia barata (que monetariamente resulta lo más caro, dada la ironía), con únicamente su interpretación y su carisma, Foo Fighters emanan una soltura que solo bandas consagradas durante años como los Rolling Stones llegan a poseer frente a un público. La diferencia es que ellos lo han conseguido en menos de la mitad de tiempo y no parecen poder ni querer parar, así que seguramente lo mejor está aún por llegar, lo cual con su contrincante parece ser una estación ya pasada.

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