Django Unchained | Quentin Tarantino

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Ese tío que trabajó en un videoclub en los años 90’ es el mismo que hace apenas una semana escupía media copa de champagne cuando pronunciaban su nombre en los Globos de Oro. El mismo joven de Tennessee que tuvo la suerte de que un guión escrito por él, titulado Reservoir Dogs, fuera leído por Harvey Keitel, reconocido amante de causas perdidas. El joven que sin inventar nada revolucionó el cine con Pulp Fiction, hasta le calló la Palma de Oro. El “jodido” cineasta que hirvió la sangre de afroamericanos como Spike Lee o Denzel Washington al pronunciar centenares de veces por película la palabra nigger. El obseso de los pies femeninos. El padre de la novia más famosa, sangrienta y terriblemente vengativa del cine. El que mató a Hitler. El que resucitó a John Travolta, David Carradine y Kurt Russel. El que descubrió a Christoph Waltz. El de las bandas sonoras míticas. Ese tío que no necesita presentación, o sea Quentin Tarantino.

Cada película suya es un acontecimiento universal. Y esta vez ha jugueteado con el western. El género que John Ford alzó a la cúspide del arte más exquisito y sobrio y que Sergio Leone convirtió en entretenimiento de violencia exagerada ha estado presente en cada una de las películas de Tarantino, sobre todo en la segunda parte de Kill Bill. Era de esperar que Quentin firmara un western épico y sangriento. Lo ha llamado Django Unchained y no es más que una epopeya sucia y mal hablada sobre un esclavo que tras ser liberado por su amo decide, con ayuda de éste, salvar a su chica. Y entre tanto sangre, blasfemias y un Leonardo DiCaprio abrumador y terrorífico. Y buena música claro, de hecho esta es la primera película donde el director ha contado con varios artistas para la creación de canciones originales. Contribuciones sonoras inspiradas en el filme mezcladas con antiguas grabaciones en vinilo que pertenecen a la colección personal de Tarantino.

Los créditos en rojo burdeos aparecen en la pantalla mientras suenan los primeros acordes de Django, una canción de Luis Bacalov, pianista y compositor argentino, compuesta para la banda sonora de Django, un spaghetti western de 1966 rodado en La Pedriza y Colmenar Viejo. Una película que Quentin siempre ha admirado -colaboró en su remake japonés-.

Tras la guitarra de Bacalov comienza un espectáculo que no dejará indiferente a nadie. Como es natural Tarantino se ha abastecido de composiciones firmadas por Ennio Morricone para adornar su western. Si piensas en Clint Eastwood con poncho y pitillo enganchado a la boca, la música que suena de fondo es de Morricone. The Braying mule, Tema de sister Sara (ambas pertenecientes a la banda sonora de Dos mulas y una mujer) son algunas de ellas. A continuación The Braying mule. Atentos a los crujidos del vinilo y a al sonido de la aguja posándose en el mismo.

Después de otro temazo de Bacalov compuesto para la banda sonora de otro western, His Name Was King, llega el primer tema compuesto específicamente para Django Unchained. Freedoom es una de las obras maestras del álbum (¿Por qué llamarlo banda sonora cuando es un álbum que por sí solo es soberbio?). Anthony Hamilton está detrás de este corte lleno de R&B y de un soul que se agarra a los huesos gracias a la voz del cantante de Carolina del Norte y a las cuerdas vocales de su acompañante, Elayna Boynton.  En el filme suena sólo unos segundos, en el marco de una huída imposible en la que Jamie Foxx y Kerry Washington corren de aquellos monstruos, los negreros.

I Got a Name de Jim Croce, ese humilde músico de folk americano que murió antes de hacer historia,  es el retrato de un tipo que persigue su destino sin amedrentarse, alguien como Django. Pero su mensaje evocador es de nuevo la referencia a esa relación entre padre e hijo que Tarantino nunca tuvo y que muestra en todas sus películas, el Harvey Keitel de Reservoir Dogs, el Bill de Kill Bill

Otra de las canciones compuestas expresamente para Django Unchained es 100 black coffins de Rick Ross, un corpulento rapero de Miami que ha añadido a su lista de versos escupidos al micro unos silbidos que seguramente hicieron las delicias de Tarantino. La canción entró en la lista y su relación con las imágenes es extraña pero fundamental.

Y tras una travesía por el Sur de los Estados Unidos junto a Foxx y el enormísimo Christoph Waltz (ese dentista-cazarrecompensas alemán que ya es uno de los más emblemáticos personajes del cine de Tarantino) llegamos a Candyland donde espera Leonardo DiCaprio, el protagonista de las escenas más tensas e hipnóticas del filme. Tarantino se sirve de él para traspasar la raya entre lo moral, lo incorrecto y lo desmedido. Es entonces cuando la historia de amor explota y llegan temas como el Ancora qui, Morricone cantado por Elisa Toffoli. Esta preciosa composición nueva del genio debería haber estado nominada al oscar.

Momentos más tarde llega el órdago de Tarantino. El director de mandíbula prominente firma una escena ultra violenta en la que se mezclan los estilos de Sam Peckinpah y Brian de Palma. No contento con eso se atreve también a unir a James Brown y 2Pac para que ambos canten en Unchained, una pista llena de trompetas, sonidos western, balas y frases del propio filme. Divina locura.

Las balas se agotan.John Legend y su Who did that to you? primero. Un corte que simboliza el momento en el que el héroe encuentra el camino. Al final Django Unchained no es más que eso, el camino del héroe contado por Tarantino. Y después la obra maestra de Brother Dege, Too Old To Die Young. La venganza de Django traducida en un folk feroz.

La última melodía, Trinity, es para Le llamaban Trinidad de Terence Hill y Bub Spencer. Ese silbido que recupera Tarantino retumbará en el alma de los que crecieron con este clásico.

Y no, Django Unchained no está enferma sin Wise Man, la canción de Frank Ocean que Tarantino desechó. Una balada que no tiene cabida en esta película levanta ampollas; en este ejercicio violento, amargo, insultante y terriblemente divertido.

  • Hablatumusica

    ¿A vosotros que os ha parecido la banda sonora de ‘Django Desencadenado’?