Novias y rock and roll. ¿Quién inventaría un cóctel tan inestable? La codicia o la dependencia de posesivas mantis ha creado rupturas y brechas en multitud de bandas. Pero la culpa no es siempre de la chica; muchas veces la desconfianza y el recelo de los miembros del grupo hacia ese factor externo e incontrolable han sido los responsables de tantas asperezas. Sería falso y ventajista apelar al tópico de viuda negra con el que, inevitablemente, muchas parejas de músicos se han visto etiquetadas. Sin embargo, Courtney Love, oh amiga, tú eres un animal muy diferente.

La viuda de Kurt Cobain llegaría después del mito de nuestra lunática favorita, Yoko Ono, quien no es competencia para la cantante de Hole. Nadie, repito, nadie ha sabido aprovechar la muerte de un familiar como Love.

Ahora que se cumplen 20 años del fatídico adiós del líder de Nirvana, no existe mejor momento para aprovechar y hacer caja. Encontrar aviones perdidos no le ha salido rentable -más bien todo lo contrario- y sabe que en cada acontecimiento relacionado con la banda de Cobain, Grohl y Novoselic ella se encuentra también en el foco de atención; el cuarto miembro indeseado.

Las batallas entre Courtney Love y Dave Grohl parecen no acabar jamás. La rabia de la viuda del grunge hacia el cantante de Foo Fighters sigue haciendo emerger su nombre y, entonces, ella es feliz. Cuanto más se la relacione con Nirvana, menos deberá preocuparse por llegar a fin de mes. Y eso que no lo necesita, ya que es heredera y propietaria de todo a lo que concierne en derechos de autor y propiedad intelectual de su difunto marido, así como la hija de ambos, Frances Bean Cobain. Otra historia totalmente diferente es el uso que ha hecho de estos.

La última grandísima noticia es que quiere hacer un biopic, un documental y (bragas abajo) un musical en Broadway sobre la historia de la quebrada voz de la generación X de los 90’. Es decir, va a sacar una masa monumental de dinero por llevar adelante precisamente el motivo por el que se disparó en el paladar el padre de su hija con tan solo 27 años. ¿Estaría Cobain de acuerdo en dejarse manosear por la industria? Su repudia a la fama dice que no, y menos aún en un claro intento de seguir golpeando la piñata para ver si caen más caramelos.

Lo mejor no es eso, es que justo esta semana parece que las rencillas entre los miembros originales de Hole se han disipado y han comenzado a ensayar juntos. ¡Uf! Menos mal que se han dado prisa, un mes antes o después y la noticia habría pasado sin pena ni gloria. Pero Love siente el ojo público en su nuca y eso le encanta, es una mujer de negocios inteligente y ha aprovechado la ocasión para sacar una tajada que ya, impúdicamente, no tiene nada que ver con la vida y milagros de Kurt Cobain o Nirvana. Esto es jugar y hacer negocio con la memoria de un icono cultural y, aún peor, su marido.

Yoko Ono puede gustarte, caerte bien o mal, hacerte gracia o parecerte ridícula, pero ha sabido manejar su acusada fama con dignidad e intelecto. No se puede decir lo mismo de Love, de quien no dudaré que esté o estuviera afectada por aquel trágico suceso, pero que siempre ha sabido explotar en su propio beneficio. Porque mola más secarse las lágrimas con billetes que con pañuelos de papel.

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