‘Doolittle’, la “puta de Babilonia” de Pixies

El álbum está repleto de referencias bíblicas, desde su inspiración en el pasaje de la puta de Babilonia.

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Pixies en un pantano 1989

Muchas cosas sucedieron hace 25 años. El Muro de Berlín cayó, Rumanía se reveló contra el régimen de Ceauşescu, George H. W. Bush fue elegido presidente de Estados Unidos y Fraga fundó el Partido Popular. La verdad es que 1989 fue un año convulso, de fuertes cambios y acontecimientos históricos, incluso en la música.

La industria discográfica comenzaba a zarandearse ante unas grietas que dejaban ver su auténtica naturaleza. Géneros alternativos trataban de devolver la naturalidad a la música tras unos 80’ de maquillaje, laca y abalorios. Este el contexto en el que ve la luz ‘Doolittle’ (4AD, 1989), el segundo álbum de Pixies y uno de los más valorados dentro de su discografía. Por ello, en su aniversario, nos adentramos en el simbolismo bíblico y la oculta oscuridad de un influyente clásico del rock alternativo.

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Con la Biblia en la mano

La cantidad de referencias bíblicas en el álbum va más allá de las letras de sus canciones. Además del romance entre el rey David y Betsabé de ‘Dead’ o la historia de Sansón y Dalila en ‘Gouge Away’, el concepto del disco surge como un intento de asimilar la épica narrativa de la puta de Babilonia, uno de los pasajes más simbólicos y viscerales de la Biblia.

La oscuridad que lo cubre todo

La violenta literatura que esconden las letras de Black Francis es un elemento principal dentro de la mitología del álbum. La pretendida balada pop de ‘Here Comes Your Man’ encierra la muerte de varios vagabundos en el terremoto de California; japoneses que condenan a sus familias a una muerte en el mar en el mismo corte que bromea con versos de Charles Manson, ‘Wave of Mutilation’; incluso referencias a ‘Un perro andaluz’ (1929) de Luis Buñuel y su temprana dureza surrealista. Este mar de tétricas visiones dan vida al álbum.

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Un disco de contrastes

Sin embargo, Pixies juguetean con el contraste de claroscuros durante cada paso del disco. Las drogas, la violencia bíblica y terrenal se entrelazan con una producción pulida y brillante a cargo de Gil Norton, la cual casa con unas progresiones afables, riffs inocentes que desembocan en puntos concretos en la rabia de temas como ‘Monkey Gone to Heaven’.

Gérmen del grunge: el legado

A comienzos de la década de los 90’, el grunge había tomado forma gracias al trabajo de bandas predecesoras como Sonic Youth, SoundgardenThe Melvins y quienes nos ocupan, Pixies. El ruidismo exagerado, los constantes cambios de dinámica que llevarían a Cobain y Novoselic a comparar su ‘Smells Like Teen Spirit’ con ellos (dirían exactamente: “esto suena a Pixies. Nos van a crucificar”) marcaron la dirección que aquella década de esperanza y depresión tomaría.