El Gran Lebowsky | BSO

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Coen. Qué maravilloso apellido. Con el tiempo se estudiará en los colegios. Joel y Ethan son los tipos que quiere todo el mundo. Quién no experimenta ese cosquilleo cuando alguien dice: “Este viernes estrenan la última de los Coen”. El cine se transforma en una excusa para ridiculizar el dramatismo de la existencia humana cuando los Coen escriben y dirigen una película. O al revés. La vileza humana se convierte en una terrible parodia cuando los hermanos de Minneapolis se ponen a rodar. Y perdón por la intensidad.

Hay una película que me hace muy feliz (a mí y a muchos) cada vez que la veo. Es El Gran Lebowski. Es una idiotez gastar saliva en analizar o valorar su argumento (si es que lo hay), sus personajes o su filosofía, siempre me voy a quedar corto. Y que no me apetece. El Nota aplaudiría mi decisión. Otra cosa muy distinta es hacer un pequeño recorrido por su banda sonora. Los Coen siempre cuidan la música de sus películas y en ésta, aparte de contar con Carter Burwell, colocan un temazo tras otro en las escenas claves.

Poneos un ruso blanco y acomodaos en vuestro sofá. O en vuestra alfombra.

Antes de la primera gran canción, la voz en off de El Extraño (este tío con sombrero de cowboy y acento del oeste) nos introduce en la historia de El Nota, el tipo más vago de Los Angeles y por tanto el más vago del planeta. Ahí está, pagando con un cheque un cartón de leche con restos del lácteo en el bigote.

Y justo después, Bob Dylan con The Man in me.

Un magnífico piano y un coro sacado de décadas pasadas acompañan a la voz de Dylan rezando por ese hombre que todos llevamos dentro. Los Coen se regodean en imágenes lentas de tíos jugando a los bolos como si fuera un armonioso ballet sobre la virilidad de este deporte. Afilado sentido del humor desde la escena número uno.

Esta es sin duda la película más desquiciada de los Coen, y la mejor dentro de esa vertiente. No hay argumento, sólo son personajes excéntricos envueltos en algo así como una intriga de novela negra barata donde tendrán que dar lo mejor y lo peor de sí mismos. Un veterano del Vietnam -arrodíllense ante John Goodman-, nihilistas, empresarios pusilánimes, Sadam Hussein… Pero hay un personaje que apenas sale diez minutos y ya es un mito de la filmografía de los Coen, hablo de Jesus Quintana. Un pervertido sexual interpretado por John Turturro. Inolvidable su presentación con la irrisoria versión de los Gipsy Kings de Hotel California.

Esa guitarra española y Turturro subiéndose los calcetines morados. La uña del meñique larga. Su lengua rozando la bola de forma lasciva. La malla del pelo y la danza de la victoria. Puedes ver este video en bucle, no pierde. Y los Gipsy Kings berreando con esa versión hortera de la mítica canción hacen que la escena sea todavía más redonda. Jesus Quintana es un icono.

También hay canciones colocadas con más sutilidad. Es el caso de la maravillosa My Mood Swnigs, de Elvis Costello, que suena a través de los cascos de El Nota cuando le están haciendo el reconocimiento médico.

Una de las características de los Coen potenciada enormemente en este filme es la carga surrealista de algunas de las tramas, personajes o secuencias. En El Gran Lebowski hay varias pero sin duda la mejor es aquella en la que El Nota parece estar protagonizando un musical erótico sobre bolos, o algo así. De fondo Just Dropped In.

Una melodía psicodélica abre esta secuencia y la voz de Kenny Rogers empieza a dar caña a esta estúpida ensoñación donde Sadam Hussein le ofrece los zapatos a Jeff El Nota Bridges. Mítica bajada de escaleras por Bridges mientras abajo espera una magnética Julianne Moore vestida de vikinga. El órgano de esta canción es un claro ejemplo de lo que pretendían los Coen eligiendo los distintos temas de la banda sonora: revivir los sonidos de los 60’ y los 70’.

También hay canciones o grupos que marcan a ciertos personajes. En el caso de los alemanes nihilistas es el Technopop de Carter Burwell, un sonido entre electrónico y barroco. Por otro lado Bridges va acompañado de Creedence, Lookin’ Out My Back Door es uno de los temas que utilizan. Evidentemente a un tipo como El Nota nunca le van a gustar los Eagles, de hecho el personaje lo recalca en una escena: “¡I hate the fucking Eagles, man!” Esta frase fue suficiente para que los Coen camelaran a los Rolling Stones y consiguieran los derechos de Dead Flowers, canción que Townes Van Zandt interpretaría en los créditos.

Y aquí seguirá siempre El Nota, tomándoselo con calma por todos nosotros…