El pueblo contra la industria discografica: Primer testigo, la industria discografica (II)

1

¿Os acordáis cuando Dumbo se la pilló doblada? “Picos” de surrealismo semanales 

industriamusicaAnteriormente…

  1. PRÓLOGO
  2. ALEGATO DE APERTURA
  3. LOS TENTÁCULOS DE LA INDUSTRIA
  4. PRIMER TESTIGO, LA INDUSTRIA DISCOGRÁFICA (I)

“El negocio de la música es una cruel y superficial fosa de dinero, un largo pasillo de plástico donde ladrones y proxenetas corren libremente, y los hombres buenos mueren como perros. Hay también un lado negativo”, Hunter S. Thompson.

Ebrios patanes del jurado. El negocio de la música no es diferente a otros en el mundo; hacen todo lo posible para tener ingresos. Lo que lleva a la música a buscar más beneficios es su propio interés, el cual es el factor principal detrás de la corrupción ya que se quiere alcanzar ese dinero de cualquier forma posible.

—En “Confesiones De un Productor”, el autor Moses Avalon relata como sobrevivió a fraudes y farsas durante su carrera como productor en la industria discográfica. Hace un análisis detallado del “menudeo” entre discográficas y distribuidoras para falsear los datos de discos vendidos ya que ambos agentes pactan una cifras no reales que afectan a los royalties que posteriormente recibe el artista. ¿Es eso cierto?

Me acojo a mi derecho a no declarar.

—¿Está de acuerdo con esta afirmación?: “La música popular tiene un carácter distintivamente medieval: es la última forma de contrato de servidumbre”

Me acojo a mi derecho a no declarar.

—Cuanto más controlan las grandes compañías el mercado -les recuerdo que un 80% del mercado musical es controlado por tres compañías- más lleva a los artistas a aceptar sus condiciones sí o sí.

Me acojo a mi derecho a no declarar.

—Ustedes no solo engañan a los artistas con contratos abusivos cargados de palabrería legal en código y laberintos de cláusulas que desembocan en más dinero para sus bolsillos, sino que son los padres y madres de esos robots de marketing que se inventan. Definen esos productos que marcan tendencia (MGMT, Lana Del Rey…) y los explotan hasta su más mínima gota de sangre tendenciosa como menciona Moses Avalon en el texto mencionado anteriormente. ¿Es cierto? ¿Es un proceso consciente? ¿Ustedes ponen el ojo en un o unos pobres desgraciados para moldearlos a su imagen y semejanza, elaboran una excelsa campaña de marketing que tiene un previo estudio de mercado y ejecutan como vampiros sedientos para reventar las neuronas de hornadas de quinceañeros que despluman los bolsillos de clase media de sus padres?

Me acojo a mi derecho a no declarar.

—Voy terminando. ¿Es “T.G.I.F.” de Katy Perry y “Domino” de Jessie J la misma canción? Canciones que, miembros del jurado, compartieron lista de éxitos durante varias semanas. Un claro ejemplo de la misma fritanga que ofrecen diferentes discográficas engañando a los estúpidos cerebros que hemos educado.

Me acojo a mi derecho a no declarar.

—Industria discográfica, en términos musicales esto es un plagio y por lo tanto infringe el Copyright, esa violación de los derechos de autor que se esfuerzan tanto ustedes en combatir contra la piratería.

Me acojo a mi derecho a no declarar.

Señoras y señores del jurado. Llegamos a la conclusion tras el testimonio de la Industria Discográfica que la música no debería ser un negocio, recordemos que es arte, entonces no es la industria de la música de la que hablamos, reconfiguremos el nombre, es la industria de productos de marketing llamados musicales.

Les dejo una última prueba: