El pueblo contra la industria discografica: Ultimo testigo, el pueblo español

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¿Os acordáis cuando Dumbo se la pilló doblada? “Picos” de surrealismo semanales

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  1. PRÓLOGO
  2. ALEGATO DE APERTURA
  3. LOS TENTÁCULOS DE LA INDUSTRIA
  4. PRIMER TESTIGO, LA INDUSTRIA DISCOGRÁFICA (I)
  5. PRIMER TESTIGO, LA INDUSTRIA DISCOGRÁFICA (II)
  6. SEGUNDO TESTIGO, LA MÚSICA INDEPENDIENTE
  7. TERCER TESTIGO, EL PUEBLO

Nuestro español bosteza.

¿Es hambre? ¿Sueño? ¿Hastío?

Doctor, ¿tendrá el estómago vacío!

—El vacío es más en la cabeza,

Antonio Machado

Ebrios patanes del jurado. El juicio se alarga más que el de Cachuli.

¿Qué tiene en común que ‘Crepúsculo’ sea el estreno más taquillero de la historia en España y el concierto de The XX en la Riviera? Diréis que nada, jóvenes del pueblo indie. Yo digo que todo.

En este país vivimos, de toda la vida, a diez-veinte años Neutrex de distancia de los cambios en los procesos sociales del primer mundo, para bien o para mal. Mientras en Londres puedes ver a una abuela a lo punk, aquí todavía las ves saliendo de la peluquería de Paqui. La sombra del cerrojo franquista todavía se alarga, más de lo que podemos pensar. A finales de los setenta, el pop empezaba a ser protagonista en el mundo anglosajón en la construcción del neoliberalismo de Thatcher y Reagan. Y me diréis, ¡The Clash, The Clash! Que esos eran unos anti-fachas. Vale sí, unos. Pero en los ochenta el pop, como movimiento artístico, fue absorbido por las industrias culturales para formar parte de los códigos de comunicación capitalista de consumo, se empezaba a imponer la música como modo de producción de realidades a través del marketing.

Mientras tanto, en la España de plena transición, conocíamos follar por las esquinas, ponernos un pico, venirte del pueblo para salir del armario…por frivolizar la expresión de una juventud que plasmó artísticamente lo que era VIVIR. Con los años fuimos cogiendo el tren que dictaban las industrias culturales del mundo anglosajón, ese configurado de manera exclusiva por la interminable cadena de lanzamientos de productos llamados “culturales” cuando realmente se llaman productos, a secas. Todos ellos apelan al narcisismo, suponen, saben y están en lo cierto que somos gilipollas, que no sabemos de política, economía, sociedad, cultura, y tienen razón, hay detrás detallados estudios de marketing cuya conclusión es que somos estúpidos. Porque somos individualistas, cínicos, interminablemente superficiales y transparentes psicológicamente hasta tal punto que saben nuestros comportamientos de consumo como los perros ovejeros saben que las ovejas giraran a la derecha en cuanto las ladren.

“De este modo se convierte lo que era meramente cantidad — la muchedumbre — en una determinación cualitativa: es la cualidad común, es lo mostrenco social, es el hombre en cuanto no se diferencia de otros hombres, sino que repite en sí un tipo genérico”, decía Ortega en ‘La Rebelión de las Masas’. He ahí la respuesta a la pregunta inicial: ¿Qué tiene en común que ‘Crepúsculo’ sea el estreno más taquillero de la historia en España y el concierto de The XX en la Riviera?. ¿Qué tienen en común ese público quinceañero desvivido por una historia superficial de vampiros que el que va a un concierto con pose de alternativo para charlar sobre lo hijo puta que es su jefe sin mostrar respeto al artista que enarbola una obra artística que requiere de más silencio que cualquier otra? Lo tienen todo en común.

Es ese país en que Pablo Alborán es el artista que más discos a vendido dos años consecutivos y Love Of Lesbian reúne cuatro noches seguidas a todas niñas a las que su papi les ha comprado un Mini. Es ese país en el que Andy Lucas declaran que “la crisis ha hecho mucha limpieza en la música porque había mucha porquería” y el concierto de Black Keys llena un pabellón de 15.000 pseudo-modernos que viene de La Moraleja y Pozuelo. Todo es la misma mierda, todo es el mismo individuo narcisista que tiene la música como mera sensación placentera. Todo parte de la educación, porque el efecto más inmediato de la educación es hacer a los hombres pensar y sentir. 

Dani Garcia

Periodista. Formó parte de HABLATUMÚSICA.com de 2011 a 2013, alcanzando especial repercusión con su columna ‘El Elefante Está Borracho’. Actualmente prosigue su carrera en Doist PR.