Si escuchas música, hazlo bien

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Yo me adapto al entorno de una manera algo torpe. No os equivoqueis, siempre consigo coger el paso del desarrollo, a veces incluso estoy preparado antes de que llegue. Cuando me cuesta se debe a mi desconfianza; soy un ludita permisivo y eso es inamovible. Mi amable e intermitente bipolaridad, sin embargo, me permite apreciar el fascinante desarrollo, tanto como despreciarlo cuando se da la ocasión.

Vivimos deprisa y ya lo he comentado alguna vez, por ello no volveré a sumergirme en ese tema. Quiero ser concreto, no divagar, por una vez en mi vida. Así que al grano: ¿Tú escuchas música? Pues si eres una persona de hoy, un “homo electrus”, seguramente lo hagas mal.

Sé que tienes prisa, tu vida discurre como aquel montaje de apertura de ‘Trainspotting’ y la etiquetación deshumanizadora de ‘El Club de la Lucha’, de casa al trabajo, gimnasio, atascos, recoge a los niños y compra en el Ikea; lo entiendo. Por eso, lo que mejor te viene es llenar tu reproductor de 100 millones de terabytes con playlists idóneas para cada momento: “La playlist para ir a correr”, “Playlist para el gimnasio”, “Playlist para sacar al perro”, “Playlist para ir al baño”, “Playlist para cortarme las uñas de los pies”, etcétera, etcétera y un potencialmente infinito etcétera. Canciones que saltan de una a otra sin ton ni son, porque lo importante para ti ahora es que sea variado, no vayas a aburrirte. La noticia es que la música no ha sido hecha para consumir de ese modo… ¿o acaso ves solo partes aleatorias de una película? ¿o te empiezas un libro por la página 148?

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El álbum será de aquí a cincuenta años un unicornio mitológico porque nos estamos cargando su esencia y, por ende, los artistas que tratan de sobrevivir en la digitales arenas movedizas se tienen que adaptar. Lanzan singles constantemente, proponen playlists, EP’s de remixes que no significan nada: ese es el plan de acción de una banda o artista moderno. La canción es en sí una obra de arte unitaria, pero al formar parte de un álbum se crea con un concepto global, una idea que cohesiona las distintas composiciones con un solo planteamiento que disfrutar en su totalidad, con el desarrollo de los temas, el arte que implica el álbum y una temática o contexto común. También un libro se compone de capítulos, pero para entenderlo hay que leer todo, al igual que debes prestar atención a todas las líneas, emociones y puntos de inflexión que un álbum completo te presenta.

Pero he de acostumbrarme, porque debe ser lógico. El acto de escuchar música ya no es protagonista, siempre es un secundario de oro para cualquier otra actividad. Voy a limpiar, música; voy a fregar, música; voy a ver vídeos de gatos en YouTube, música. Es un arte perdido sentarse frente a un disco, cerrar los ojos y no hacer nada más que dejarse mecer por las inmortales notas del álbum.

Que escuchar un disco no sea sólo la banda sonora de todo lo demás, lo cual no es negativo, pero es una lástima perder esa experiencia de que todo lo que haces sea, eso, escuchar música. Sola, sin distracciones, porque la música lo merece.

Y tú, ¿escuchas los álbumes al completo?