Carta a Esteban Trabajos

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               EL ELEFANTE ESTÁ BORRACHO | por Dani García

¿Os acordáis cuando Dumbo se la pilló doblada? “Picos” de surrealismo semanales

Estimado Esteban:

Me llamo Jack Torrance y estoy desquiciado, quiero aplastarle la cabeza y ver los sesos a todo el mundo. No se si alguna vez has tenido esa sensación, pero veo que la gente disfruta con un permanente estado de estupidez. De un tiempo a esta parte (como le gusta a empezar a Elvira Lindo) casi todas las cosas me tocan los cojones. No se si es el adelanto en el calendario maya del Apocalipsis perpetrado por el anuncio de boda de la Duquesa de Alba o son estos tiempos de retórica y mucha confusión.

 Te has muerto, no me afecta mucho porque no te conocía. Lloramos. Cementerio diario, llenamos de agua el cacharro de las flores, sabemos que se van a secar de todas maneras, morfina a la consciencia. Hay que ir al cementerio a visitar a nuestros muertos, ¿no?, los clavos de ataúd social. Esteban, eras un genio, Esteban, has muerto y hemos hecho todos “muuuuuuuuuuuuuuuuuuuu”, hemos bramado colgando tu discurso de Stanford en nuestro bonito collage que entendemos por muro de Facebook, millones de aborregados Stay Hungry, Stay Foolish de nicks, hemos tuiteado tus citas para agrandar tu leyenda cebando a coz limpia el mito para marcarnos un referente ilusorio y caduco. Esteban, moriste, te homenajeamos, hablamos sobre cuanta razón tenías, de cómo nos cambiaste la vida. Un día, caducidad, nos levantamos, a otra cosa, volvemos a la rutina. Se que tú no querías el rito de bañarnos en la sangre del muerto. ¿Por qué no aplicamos a nuestra vida lo que dices, Esteban, al unísono de hacerte el Mesías? Si hiciéramos lo que decías, Esteban, los hombres serían mágicos viviendo en países felices con casas de gominolas en las calles de la piruleta. El hombre-masa admira, el hombre-masa contempla, el hombre-masa no actúa. Creemos estar en la cumbre de la civilización, no somos más que irreverentes. Stay hungry, stay foolish, stay stupid. Creemos saber y no sabemos lo que deberíamos saber. La prueba elemental de la necedad es lo bien que vende la muerte y no la vida. Siempre es temporada alta de muertos. Alguien tiene que morir para que valoremos más la vida, y cuando la leyenda se convierte en un hecho, se imprime.

 Pero, Esteban, ¿qué puedo pedir en este país donde la mayor aspiración de un chaval de 15 años es ser futbolista, donde hay más cocaína por habitante que en ningún otro país desarrollado, donde la tasa de desempleo juvenil es del 40%, donde las audiencias de televisión se pajean con la telebasura, donde el periodismo es una herramienta (empresarial) de manipulación y desprestigio hacia Pepito o Pablito (y ya en el momento en que se denomina “herramienta” pierde su esencia), donde el presidente del gobierno es José Luis Rodríguez Zapatero y el próximo en un mes será ¿Mariano Rajoy? Esteban, el nivel de incompetencia es apocalíptico. Es lógico que la prosperidad sea tan limitada. El responsable de publicidad de una PYME (y no tan PYMEs) te responde “no tenemos presupuesto” cuando ni siquiera has pronunciado una sílaba de tu propuesta, la chica de la tienda de las fotocopias con cara de Miércoles Addams tarda diez minutos en la mecánica de cuatro fotocopias, el camarero del restaurante no sabes si está muerto o vivo a juzgar por su áspero gesto, el conductor del autobús cierra la puerta en tus narices cuando vienes corriendo cincuenta metros, el coche de detrás tarda 0,111 milésimas en accionar el claxon tras ponerse el semáforo en verde. El nivel de amargura por empleado medio en este país debería reflejarse en las estadísticas del INE. Y lo peor de todo, Esteban, premiamos la estupidez. ¿Cuántos jefazos apestan a mierda del dedo en el culo del político que les ha señalado? ¿Cuántos niveles de inglés de Emilio Botín en directivos importantes? ¿Cuántos puestos de trabajo designados por el enchufe y no por el talento? ¿Cuántos Smith de Los Ladrones Van A La Oficina como ejecutivos? Cerebros achantados, mentalidades rígidas, miedo a explorar, estúpidos, mendrugos, malandrines, borregos, zopencos.

 ¿Qué hago Esteban? “Es imposible que surja un TÚ aquí”, comentaba Ramón Trecet, un tipo que tenías que haber conocido, en una reciente entrevista al magazine cultural Jot Down. “¿Tenemos un sistema educativo para dar un TÚ? ¿Tenemos una mentalidad para dar un TÚ? Es imposible que haya un TÚ español. Lo único que damos es cultura de acompañamiento. Porque no creemos en nosotros mismos”, terminaba Trecet. Ideas claras, menos prejuicios, mentalidades más abiertas. Yo he estado viviendo en tu país mucho tiempo, Esteban, no se si es mi propia naturaleza o es que quedé prendado de la ambición por crear, las ganas de emprender, participar en cualquier actividad en high school, college y ya en la vida laboral, la voluntad por ayudar. Allí asciendes por tu curriculum, talento educado con esa mentalidad y después moldeado a base de los ahorros de tus padres y noches y noches de servir cervezas. Hacéis vuestro puto trabajo, cabrones. Los periodistas ejercen con su título, ¿acaso un cirujano opera sin su licenciatura?, los camareros tratan a los clientes con la gentileza que se debe porque saben que su trabajo depende de la propina. ¿Por qué somos así aquí Esteban? ¿Estamos hechos así o nos hemos hecho así?

 Pero tú mismo me has dado las respuestas. No quiero parecer un tipo amargado en esta carta, Esteban. Soy solo una persona indignada. Indignada de que no haya más tipos como B, muy cerca de estas líneas, él conseguirá lo que quiere, yo lo se. Indignado de que no haya genios prematuros como V. Estoy mentalizado, tengo que luchar con ovejas con collar de oro, pero las hijas de puta muerden y las cuidan los pastores, así que solo sobreviven los mejores. Y el caso es que cuando me dice alguien que no puedo hacerlo mi cabeza dice que sí puedo hacerlo. Será el ego que no cabe en este texto, será el romanticismo, será las ganas de demostrarme lo que he hecho y sigo haciendo, solo tengo putas ganas de seguir el show. Hay más Trecet en España, hay Esteban Trabajos en España, los conozco. Triunfarán o fracasarán, pero la mentalidad nadie se la puede robar. Algún día conectaremos los puntos, amaremos, perderemos, triunfaremos, caeremos, viviremos y moriremos.

 Hasta la vista Esteban. Saluda a Elvis cuando pase con el camión en Tasmania, a Jesús Gil en su yate en el Caribe. Yo seguiré en Españistán, me cagaré día tras día en ella. Pero me rodearé de lo que soy y descuartizaré a quien se ponga en mi camino. I will simply stay.

Jack Torrance

 

Dani Garcia

Periodista. Formó parte de HABLATUMÚSICA.com de 2011 a 2013, alcanzando especial repercusión con su columna ‘El Elefante Está Borracho’. Actualmente prosigue su carrera en Doist PR.