La principal preocupación de un artista a la hora de comenzar con un grupo es saber qué es lo que quiere hacer, cómo hacerlo y luego comparar eso con el resultado final. Es una tarea que a veces resulta frustrante por el mero hecho de que no siempre algo sale como esperabas, puesto que a cada uno le sale de dentro lo que le sale, y es difícil negarlo o modificarlo sin que resulte algo más artificioso y menos espontáneo. Sin embargo, también hay otra guerra aparte de este conflicto interno que lleva a muchos al abandono o a la autodestrucción. Es el tema de escoger el formato en el que se puede lanzar una grabación.

No se trata de un tema baladí. A fin de cuentas, no solo me refiero al soporte, que puede ir del vinilo, que se utiliza desde su creación por Emile Berliner en 1888, en cd, en mp3, wav, etc. o directamente en streaming; sino porque un producto se puede lanzar en singles, algo que se está poniendo muy en boga estos últimos años, en varios EP’s, en un álbum simple o incluso en un cd-doble, como estaba de moda en los años 90 y ha recuperado M83 para su Hurry Up, We’re Dreaming. Cada uno tiene sus ventajas y sus inconvenientes, así como sus defensores y detractores.

En primer lugar, el single solo tiene predilección entre el público si sirve como adelanto del álbum de un grupo conocido. Así, Arctic Monkeys reprodujeron el vinilo de su Brick by Brick en el videoclip, lo que sirvió para desvelar el contenido de su fantástico Suck It and See. Otros optan por mostrar el single en soporte digital, puesto que luego tiene escasa salida comercial, la mayoría los estrenan con vídeos a través de youtube, lo que viene siendo lo mismo, pero dentro del recurso audiovisual. No obstante, cada vez está más extendido entre los grupos que empiezan el llevar a los conciertos estos pequeños vinilos de siete pulgadas, de coste económico y de un valor mayor que del cd para los melómanos y cazatalentos.

Guerra de formatos | HTMAunque, es evidente que la apuesta decidida entre quienes dan sus primeros pasos es grabar una demo, una buena forma de lanzarse al mundo con un puñado de temas que reflejan el espíritu de una banda a través de las redes sociales o las plataformas online de audio en streaming como Soundcloud, Bandcamp o Myspace –esta última cada vez más en desuso-. A los grupos más conocidos les gusta dar más pompa a un trabajo de estas características, que no llega a la calidad de grabación o al presupuesto de un álbum, y lo llaman mixtape, como es el caso de The Weeknd, que ha dado un valor especial a este formato con su brillante tríptico.

Lo mejor de todo para el público es que puede combinar este tipo de trabajos, aunque dado que cada uno es hijo de su padre y de su madre, también puede decantarse por una sola opción según le convenga. Lo cierto es que vivimos en unos tiempos bastante eclécticos, en tanto en que conviven diferentes culturas de consumo de música, lo cual no deja de ser una ventaja para que unos aprendamos unos de otros, adoradores del surco de aquellos que viven en la ‘nube’, o incluso veamos que hay algo positivo en todos los soportes que se nos ofrecen.

por Carlos Naval

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