Pandemias: Los E-Coli de la musica actual

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Pandemia es que no nos importe el repiqueteo del Crossfire de Brandon Flowers, y es que la atrofia cerebral de la masa ante los productos sonoros de hipermercado que les presentan es alarmante en nuestras lindes, incluso en nuestra prensa musical, uno de los muchos es Brandon Flowers, el otro es Kings of Leon.

Una de las revistas de música más importantes de nuestro país (sale gratuita cada mes en la calle) no es capaz de atacar Flamingo, una grabación que es una valiente basura. Muchos tenemos a Flowers cruzado, es verdad, por auto-engalonarse con el “horterismo” más cutre, pero con un mínimo de sentido musical (simplemente prestar atención) no se puede poner una palabra bonita sobre un disco que tendría que ir directo a los barriles de casetes de gasolineras españolas junto a los elepés de Sonia y Selena. “Ohs” y “ahs” que murmura como un vagabundo heroinómano de San Francisco, riffs de migas de pan propios de Bon Jovi y, por supuesto, letras jeroglíficas o, simplemente, sin sentido alguno. Que Flowers haga lo que quiera, será siendo adorado como ese sacerdote kitsch, pero en estos tiempos donde la crítica musical ha muerto hincando la rodilla al favoritismo y a olisquear culos, no es mucho pedir un mínimo de rigurosidad, por mucho que la nariz esté dentro del culo. Mensaje para la revista musical mensual gratuita, aunque sea simplemente porque es la excepción a las críticas vertidas sobre Flamingo; los demás de una manera u otra han tenido nauseas como nosotros con este disco.

Llega el momento de la familia Followill, como si de un show de televisión se tratara, pero es que eso es lo que es la banda de Tennessee, un circo esperpéntico. ¿Alguien recuerda el nombre de los dos primeros discos de Kings of Leon? Los hermanos (y el primo) dieron el “pepizano” con On Call, canción del tercer disco de Because of Times (2007). Aquel disco tenía todavía eructos de los dos primeros largos desconocidos para el público general, le repetía esa cierta esencia de carretera sureña, aunque el cambio de imagen publicitaria ya avistaba el nuevo futuro. Caleb pasó de ser un “pintas” con pelo largo y de bigote motero, vaqueros y chaleco andrajoso, a ser el prototipo de indie, pelo corto cortado con regla, pitillos y chalequito de chica; como él sus hermanos y primo. Kings of Leon se convertía en una banda de estadio, llenaba Wembley dos días consecutivos, llegaba Only By The Night y el producto, al sobrepasar los extremos promocionales estando hasta en la sopa, perdía notablemente en calidad musical.

Un hecho delata el carácter comercial de una banda para que no se la llame indie (aunque este término está tan desgastado estos días como las venas de Pete Doherty): formar parte de los “embolaos” histriónicos de MTV Awards y, de hecho, lo tuvimos en Madrid para el MTV Europe. Ahora llega Come Around Sundown, no se necesita escucharlo para saber si es valiente basura, las vibraciones lo delatan. Si un título de un álbum tiene la palabra “puesta de sol” no informa ya de inteligentes letras, el primer sencillo (Radioactive) muestra claras deficiencias de ideas sonoras, un sonido muy repetitivo carente de técnica, por no hablar del videoclip hortera “soy famoso y solidario” rodeados de niños africanos. Recuerda a la reciente comedia Todo Sobre Mi Desmadre, con Aldous Snow haciendo un video Madonna llamado African Child. A ello súmale que este disco es el que se ha vendido más rápido en 2010, tal que las entradas de Bon Jovi en Madrid (en 20 minutos) y que, encima, Caleb se atreve a vocear su odio a los hipsters mientras luce palmito en la tele en ‘realities’ de cocineros. Que alguien le diga que se mire al espejo. ¿Qué fue de Youth and Young Manhood y Aha Shake Heartbreak? ¿Alguien sabía que existían? Al menos recuerdan los tiempos en que a Kings of Leon no les habían robado (o vendieron) su alma.

Dani García

Dani Garcia
Periodista. Formó parte de HABLATUMÚSICA.com de 2011 a 2013, alcanzando especial repercusión con su columna 'El Elefante Está Borracho'. Actualmente prosigue su carrera en Doist PR.