Soy de Oasis

EL ELEFANTE ESTÁ BORRACHO | por Dani García

¿Os acordáis cuando Dumbo se la pilló doblada? “Picos” de surrealismo semanales

{focus_keyword} Soy de Oasis blur vs oasis“Girls who are boys, who like boys to be girls, who do boys like they’re girls, who do girls like they’re boys”, parece la vuelta de las Spice Girls pero no, es la vuelta de Blur. La primera vez que escuché esa canción… no tenía ni puta idea de inglés, así que no voy a derrochar en verborrea indie de sensaciones retro-intra-personales para explicar esa letra que le salió a Albarn en una de sus habituales pajas mentales. La segunda vez que la escuché tenía un walkman, así que me fijaba más en aquella tecnología Sony volviendo del colegio. El día que realmente la traduje me fui al baño, me bajé los pantalones y me aseguré de que tenía polla. A día de hoy sigo haciéndolo. El estribillo, hermafrodita, que queréis que os diga, pero tampoco pretendo dar lecciones a la compresión del arte, mi postura superficial es la más fácil de tomar, decir la mayor gilipollez posible si es raro, porque mejor ni toco sus exploraciones por la ópera china, no me interesa, no las comprendo, me parece un chalado, un brillante chalado.

El caso es que Albarn y compañía actuaron en los Brit Awards esta semana y lo harán también la ceremonia de clausura de los Juegos Financieros, que diga Olímpicos, de Londres. Ah, perdón, que ¿eso es sólo deporte y no un negocio? (“los monos son demasiado buenos para que el hombre descienda de ellos”). Podría seguir el cuento de la semana pasada, pasar de unos “grammos” a unas “brits”, pero un lector apuntó que había empleado mucho tiempo en escribir algo tan malo y tras ese argumento de tonelaje quedé fulminado. Volviendo a Blur, y recordando a nuestra lectora en Corea del Norte que quiere que las discográficas presionen a los periodistas sobre cómo escribir, hay patos más orientados en un garaje que el señor Albarn cantando su propio Girls & Boys y Song 2 en la ceremonia de los Brit. Demasiadas pintas y óperas chinas encima, he visto hooligans en Londres vomitar hacia el Támesis con mayor entonación. No están para estas verbenas y mucho menos deben ser el grupo que cierre unas Olimpiadas porque, según mi teoría que viene de unos super-poderes que he desarrollado para revivir esa guerra comercial-mediática inventada en los noventa, Blur era la elección diplomática. Oasis es siempre el primer plato.

 Si no fuera porque los hermanitos de mi corazón se comportaran como Pepe y Alves en un teatrillo que crearon (creo la discográfica) ya hace muchos años para vender más discos y que han acabado creyéndose (han pasado de títeres a actores que se creen su papel), Oasis fulminaba a cenizas el 12 de Agosto el Estadio Olímpico de Wembley. Sí, si la actuación hubiera sido el 12 de Agosto de 1996. Una actuación en los Juegos Olímpicos no era precisamente el ecosistema ideal de los Gallagher, se requiere un especial postureo reverente para actuar ante miles de millones de personas de diferentes religiones y razas. Además, estos tampoco están para muchas verbenas, sobre todo porque ni siquiera son una banda ahora, aunque estoy convencido que se toman sus pintas en su pub de Manchester y se revientan los vasos en la cabeza como cualquier relación normal de hermanos ingleses. Puedo escupir verborrea técnica, (What’s The Story) Morning Glory vs The Great Escape, Be Here Now vs Blur, el macarreo de los Gallagher vs el buen oficio de Albarn y Coxon, Champagne Supernova vs The Universal. Podría estar párrafos hablando de aquella famosa guerra. No tardará en llegar el clásico apunte que diga que Oasis es una copia de The Beatles (no conozco quesos que no estén hechos de leche). Pero me debo a la conclusión mundana:

{focus_keyword} Soy de Oasis gallagher and albarnOasis es el grupo del pueblo, Blur para los finos. Indiscutible es el mayor talento musical, y por lo tanto mejor música, de Albarn, Coxon y compañía, pero como he repetido en semanas pasadas no se necesita mejor música para ser más banda. Mira Arctic Monkeys, un buen primer disco, una pose por aquí, otra pose por allá, mucha bola mediática y son los jodidos nuevos mesías del ¿rock? ¿indie? ¿post-punk? británico muerto; perdonad, eso de las etiquetas se lo dejo a Wikipedia y las críticas del resto de medios (“pues esto es mas indie-rock”, “en este disco hay más apegos de post-punk”, “se notan las melodías garage-rock”, blablabla). Quien tenía en el bolsillo a la gente, el poder de la masa, eran los hermanos Gallagher, ¿o alguien más en unos años noventa culturalmente decadentes era capaz de congregar a 250.000 jóvenes (con su decadencia) cada día (dos diferentes) para un concierto con Morning Glory, Champagne Supernova, Lyla, etc.? Oasis creaba mesianismo, discípulos de obediencia hitleriana. Soeces y groseros, pero más educados que el silencio. Blur, que los de tribuna hagan sonar sus joyas para aplaudir. Si hay alguna duda, con el video del 11 de Agosto de 1996 en Knebworth es suficiente, la última gran actuación de la música británica, ellos apostaron por eso con sus habitual par de pelotas, y nada se ha visto desde entonces a esa escala.