Bien, estas son las tetas de Rihanna:

Rihanna posando con vestido que se le ve desnuda.

Sí, están bajo un vestido transparente y sí, han sido un escándalo. Pero estas también son las tetas de Rihanna. Y son las mismas. ¿Sigue siendo escándalo?

Porque si la cantante, artista y todo lo demás quiere ser noticia no necesita hacer nada más que enseñar sus pechos. Vale, mis colegas no te enseñaron el pene de Justin Bieber como tampoco te mostraron las caras de los Daft Punk. Yo sí he querido darte lo que venías buscando. Me gustaría que lo vieras como algo normal. El ser humano sigue escandalizándose de un cuerpo desnudo porque los medios de comunicación así se lo dicen. Rihanna ha enseñado su cuerpo desnudo muchas veces. Lo celebro. La libertad y todo eso. Lo vomitivo es que los grandes medios de comunicación consideren que cada vez que tengamos un desnudo sea la noticia.

[quote_right]http://hablatumusica.com/news/10-anecdotas-proximo-escenariosmahou-colegas-no-creeran/[/quote_right]

No me gusta Rihanna. Valoro todo lo que hace por el pop para masas pero sigue siendo un producto que no hace otra cosa que apoyarse en todo lo que no es música para vender música. En este caso tetas. Otras veces es cocaína en su Instagram. Me-da-igual. Como digo, el problema es hacerse eco de sus actuaciones.

Roxy Music publicaron hace 40 años \’Country Life\’ (Island, 1974) y su portada fue un escándalo. Una imagen provocadora, censurada en distintos países. Joder, es una portada acojonante pero en muchos casos es también conocida más que la propia obra. El desnudo tapa más que lo que enseña. El problema es ese. Rihanna posa, es objeto y musa de la moda, de los focos y de los medios de comunicación. Su música es la anécdota como lo ha sido para Pete Doherty. Las drogas eran lo más importante. Quizá una señora de 50 años ha escuchado hablar de Doherty. Seguramente no tenga ni idea de \’Up The Bracket\’ (Rough Trade, 2002) y mucho menos de lo que supusieron para muchos The Libertines.

El ejemplo de la de Barbados lo han seguido otras tantas, desde una Miley Cyrus que se lo monta con muñecos de plástico a nuevas joyitas del pop que han plasmado un nuevo plan para alcanzar la fama que consiste en dejar patentes todos sus excesos. Los medios lo compran, lo sirven en bandeja y lo consumimos como porno soft.

[inlinetweet prefix=”” tweeter=”” suffix=””] ¿Y dónde está la música en todo esto? Al final es lo que menos importa[/inlinetweet]

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