Debbie Harry: la cara de Blondie, el icono de Nueva York

Blondie celebran sus cuatro décadas creando tendencia y rompiendo esquemas sobre el escenario.

Debbie Harry con un vestido naranja en un fondo rojo

“La fama requiere toda clase de excesos. Me refiero a la fama de verdad, a un neón que te devora”. Así es como Don DeLillo comienza un viaje por el Nueva York de los años 70 en su libro ‘La calle Great Jones’. Era por aquel entonces una ciudad que caminaba directa a la gloria -o la desventura a ojos de mártires-, una ciudad que daba de fumar a todo aquel que gustase, embadurnaba en whisky las entrañas de cualquiera e iba más allá con quien se lo permitiese. Una ciudad que esperaba con las piernas abiertas para ser atravesada por las grandes estrellas del rock. Allí se engendró Blondie.

Fue a mediados de 1970 cuando un guitarrista se rindió a los pies de una treintañera que conocía los encantos de Manhattan desde los 19. Ella era una desvergonzada con pelo rubio oxigenado que llevaba tiempo inhalando el aroma del río Hudson en busca de la libertad desenfrenada. Él cuidaba su melena y sobrevivía aferrado a seis cuerdas que le permitiesen subirse al escenario de cualquier garito americano. Ella Debbie Harry, él Chris Stein.

[TS-VCSC-Lightbox-Gallery content_images=”54206,54207,54208″ content_images_titles=”Chris y Debbie comenzaron una relación personal y profesional a mediados de los \’70.,En 1989 la pareja empezó a caminar por separado en el ámbito sentimental.,A día de hoy mantienen una buena relación como amigos y compañeros de banda.,,” content_style=”grid” data_grid_breaks=”240,480,720,960″ data_grid_space=”2″ data_grid_order=”false” lightbox_pageload=”false” thumbnail_position=”bottom” thumbnail_height=”100″ lightbox_effect=”random” lightbox_autoplay=”false” lightbox_speed=”5000″ lightbox_backlight=”auto” lightbox_backlight_color=”#ffffff” lightbox_social=”true” margin_top=”0″ margin_bottom=”25″][/TS-VCSC-Lightbox-Gallery]

Juntos comenzaron una relación que el punk rock neoyorquino agradecería de por vida. Clem Burke, Gary Valentine y James Destri serían los otros tres cuerpos encargados de empujar la fiera para que abandonase la jaula. Nacía así Angel & The Snake, con una rubia despampanante encargada del micrófono, dispuesta a romper en aquella nueva ola musical fuera como fuese. Por aquella rubia esa banda merecía cambiar de nombre.

Entonces sí: Blondie. Fue el grito de aquel camionero depravado lo que impulsase el nombre que otorgaría de identidad a la formación: “Hey, rubita”. Aquella rubita era Debbie Harry y acababa de convertirse en la imagen de una banda que celebra en este 2014 sus cuatro décadas sobre el escenario. Quién le iba a decir a Harry a sus doce años que aquella idea de tomar el sol con agua oxigenada en el pelo, le llevaría a vender más de cincuenta millones de discos.

Ella con atrevida indumentaria que dejaba patente su rebeldía, ellos con trajes y corbatas que escondían la indocilidad. Era esta la mejor estética para enfrentarse a los contratiempos de una formación que iba y venía entre grandes rivales como Television o Patti Smith. Tras dos álbumes codeándose y haciendo hueco entre el punk y el pop, el primer gran éxito llegaba en ‘Parallel Lines’ (Chrysalis Records, 1978) con canciones como ‘One Way or Another’ o ‘Heart of Glass’.

Del rock a la música disco, del cuero a elegantes vestidos. Casi sin quererlo, Debbie Harry había creado una imagen única e inspiradora. En esto lleva parte del mérito el estilista Stephen Sprouse, quien logró hacer destacar a una de las musas de Warhol dotando al punk rock de glamour. Algo que muchos criticaron y que, sin embargo, ella ha sabido aguantar hasta el día de hoy.

[TS-VCSC-Lightbox-Gallery content_images=”54210,54216,54212″ content_images_titles=”Debbie Harry y las chupas de cuero han sido inseparables durante mucho tiempo.,A pesar del tiempo transcurrido Harry siempre mantiene su actitud.,Debbie Harry fue de las primeras estrellas del rock en contar con estilista propio.,,,” content_style=”grid” data_grid_breaks=”240,480,720,960″ data_grid_space=”2″ data_grid_order=”false” lightbox_pageload=”false” thumbnail_position=”bottom” thumbnail_height=”100″ lightbox_effect=”random” lightbox_autoplay=”false” lightbox_speed=”5000″ lightbox_backlight=”auto” lightbox_backlight_color=”#ffffff” lightbox_social=”true” margin_top=”0″ margin_bottom=”25″][/TS-VCSC-Lightbox-Gallery]

Blondie creció, experimentó, movió masas, cayó en el 82 y retomó en el 98, vivió hachazos y voló en la gloria. Mucho tiempo ha pasado y, sin embargo, hay aspectos que residen intactos: la presencia de Debbie Harry, la garra de Debbie Harry, la vitalidad de Debbie Harry, el porte de Debbie Harry, la informalidad elegante de Debbie Harry y, por supuesto, el color rubio en la melena de Debbie Harry.

Ahora Blondie celebran su 40 aniversario y lo hacen con nueva música, mejor o peor, pero su imagen sigue representando a aquella mujer lo suficientemente rebelde y lo justamente responsable. Respondía en una entrevista con la revista Vogue, que se interesaba por el secreto para mantener su imagen: “No sé, supongo que las drogas. No, en serio, simplemente tengo suerte genéticamente hablando y, tras años de frivolidad y temeridades, me encanta sentirme bien, tener buen aspecto y gustos sencillos”.

Entonces llego aquí, después de 636 palabras y me encuentro frente a la figura de una señora camino de los 69 años con rostro intacto y una mirada que dibuja un camino dedicado a romper esquemas, impulsada por el anhelo de exprimir cada momento, decidida a arriesgar, sin temor al exceso, con la tranquilidad de no cambiar, fiel a los suyos y a lo suyo. Resistiendo. Venciendo. Viviendo. Y sólo puedo pensar: Qué bien sienta el rock.

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