¿Hasta dónde puede llegar un fan?

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Tan particulares son en el mundo de la música los propios artistas como su séquito de seguidores. Para bien o para mal, los fans pueden marcar la historia de una banda, algo que depende no tanto del número de clubs o integrantes como de la cordura de los mismos.

Los conocidos fans pueden diferenciarse en distintos clanes, a destacar el conformado por las denominadas “fans histéricas”. Suelen ser féminas luchando contra la locura de las hormonas en efervescencia que forran sus habitaciones y carpetas con posters, se escriben el nombre de sus ídolos en la frente y chillan mucho (pero mucho, mucho) en las primeras filas de los conciertos. Puede que cuando observen este fenómeno crean haber visto el máximo nivel de chaladura fanática. Sin embargo, hay un mundo más allá de las “fans histéricas”, un clan que no posee denominación por lo variado de sus integrantes y el extremo de su locura.

Esta recopilación de actos disparatados va dedicada a todas aquellas madres que se preguntan qué tipo de trastorno padecen sus hijos cuando deciden hacer cola de madrugada a la espera de un concierto. Señoras, eso no es nada.

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  • Comprar un diente de John Lennon con el fin de clonarlo.

John Lennon siempre ha sido carne de la locura fanática, basta con recordar que su asesino fue un admirador al que horas antes había firmado un autógrafo. Visto esto, podría parecer que el cupo de insensateces estaba cubierto, pero no, en 2011 llegó el dentista Daniel Zuk, fan de los Beatles, y desembolsó más de 20.000 euros en una subasta por un diente de Lennon a partir del cual dijo le gustaría llegar a clonar al cantante. Dientes, dientes.

  • Pagar un pastizal por un mechón de pelo de Elvis Presley.

El tupé más famoso del Rock & Roll no podía pasar a la historia sin más. Por eso, en el año 2002 se puso a la venta en internet un mechón del cabello de Presley que sería vendido por 115.000 dólares, superando el precio del de John F. Kennedy y el de John Lennon. Oigan, que hay muchos calvos nostálgicos.

Los tatuajes son todo un clásico en esto del fanatismo, pero en pocas ocasiones se ha visto algo tan excéntrico como este del líder de Radiohead. El fan en cuestión, en un impulso de valentía y originalidad, se decidió a tatuarse la cara del cantante en el pecho haciendo coincidir el ojo de Yorke con su pezón. Para reírse y llorar a partes iguales.

  • Someterse a cirugía estética para parecerse a su ídolo.

No hace mucho conocíamos el caso de Toby Sheldon, un joven de Los Ángeles que a sus 33 años había llegado a gastarse 100.000 dólares en cirugías con el fin de parecerse a Bieber. También hemos visto casos en los que el objetivo era Michael Jackson, Nefertiti, Superman o Jessica Rabbit.

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El culmen del fenómeno fan pudimos apreciarlo tras la muerte del rey del pop, cuando se contabilizaron un total de doce suicidios en todo el mundo provocados por la pesadumbre de la ausencia de Jackson. El ruso Pável Talaláyev, que pudo convertirse en el número trece de no ser por los servicios médicos, declaraba: “Me da igual, me voy a suicidar. Es la peor tragedia de mi vida y no quiero seguir adelante”.

  • Imitar físico y voz de tu cantante preferido.

Aquí unos de los fans más temidos: aquellos que se atreven a imitar a sus ídolos cantantes sin vergüenza alguna, poniéndose una peluca y haciendo gárgaras antes de salir al escenario como si tuviesen voz que aclarar, un fenómeno cada vez mayor que empieza a crecer en Sudamérica con concursos televisivos. No tiene desperdicio el peruano César Osorio metiéndose en el papel de Axl Rose en el programa ‘Yo soy’, donde compiten diciendo ser el doble del artista que imitan.

  • Tatuarse el nombre de Drake en la frente.

Esta fan cumplió al pie de la letra la canción ‘Free Spirit’ de Drake, en la que dice: “tatúate mi nombre para que sepa que lo nuestro es auténtico”. Sin tonterías, ella quiso demostrar su autenticidad y no encontró un sitio más discreto que la frente para grabar con tinta el nombre del rapero. Ríete tú de las que usan rotulador permanente.

  • Hacerte una foto con Pete Doherty de madrugada.

A pesar de los tatuajes, la cirugía o las subastas, la mayor muestra de amor incondicional por parte de un fan a su ídolo se produce con Pete Doherty. Se trata del momento exacto en que el admirador/a arriesga y se decide a posar junto al cantante una madrugada cualquiera, sin miedo a los excesos nocturnos, confiando en que el líder de Babyshambles no defraudará y mucho menos será capaz de vomitar su hombro. Valientes fanáticos…